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Opinión | TRIBUNA SINDICAL

La realidad del personal sociosanitario

En la Comunidad Valenciana, miles de profesionales que trabajamos en residencias, Centros Específicos para Enfermedades Mentales (CEEM), el Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) y centros de día bajo el Convenio de Gestiones Integrales sostenemos el bienestar de las personas más vulnerables. Lo hacemos con vocación, compromiso y profesionalidad, que difícilmente se ve. Pero detrás de esa entrega se esconde una problemática: la precariedad laboral que nos afecta, para la que llevamos años reclamando soluciones.

Los profesionales convivimos con una realidad que resulta tan evidente como injusta. Las personas trabajadoras arrastramos ratios que nos obligan a asumir una sobre carga laboral, lo que impacta en nuestra salud física y emocional. A esto se suma la falta de reconocimiento profesional y económico de la administración pública.

No solo se trata de una cuestión laboral, es una cuestión de dignidad. Quienes trabajamos en el sector sociosanitario necesitamos tiempo, estabilidad y condiciones adecuadas para garantizar una atención mejor. Pero el ritmo impuesto por la precarización convierte ese objetivo en un reto permanente y, en ocasiones, imposible.

Esta situación no puede normalizarse porque cuando se recortan medios, no se refuerzan los equipos y se deja que el desgaste profesional se acumule sin respuesta, no solo se vulneran derechos laborales, sino que también se compromete el servicio que se presta y que las personas necesitan.

Desde CC OO llevamos años reclamando lo evidente: un incremento salarial real acorde al valor del trabajo y al coste de la vida, una financiación justa y plantillas estables y correctamente dimensionadas. No son reivindicaciones maximalistas, son medidas básicas para garantizar la dignidad de los profesionales y la calidad del servicio.

El sistema público de cuidados a los más vulnerables no pude sostenerse sobre salarios que no permiten vivir con tranquilidad. La administración y las empresas gestoras deben escuchar, reconocer y actuar. Porque sin profesionales bien remunerados, respetados y protegidos, no habrá calidad, no habrá estabilidad y, sobre todo, no habrá justicia para los profesionales de este sector.

Las personas que cuidamos merecemos condiciones que nos permitan vivir dignamente. El pueblo valenciano tiene la responsabilidad de mirar esta triste realidad sin evasivas y asumir que mejorar los cuidados empieza por dignificar y cuidar a quienes cuidan a las personas más vulnerables día tras día.

Miembro de la comisión ejecutiva de CC OO PV

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