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Opinión | LA RUEDA

Terreta d’escurar

El otro día, en una columnita, hablábamos de oficios perdidos en nuestra tierra (y en otras), desaparecidos en este último siglo en el País Valencià o Comunitat Valenciana a causa del progreso. Y hoy, la aparición de productos tan cotidianos y necesarios ha venido a sustituir a los que durante tantos siglos han imperado en nuestra limpieza doméstica o urbana en general.

Yo, de pequeño viví en un pueblo y todavía recuerdo als granerers, dedicados a la venta y reparación de escobas. Y luego a un personaje muy especial que transitaba por la calle pregonando su mercancía: terreta d’escurar o más concretamente, terreta per a escurar les dones, no dejando muy claro si se refería al trabajo de limpieza personal o al que debían ejercer las mujeres con otros objetos. (¡Es broma!).

Un mozalbete, cargaba su burrito con tierra arenosa y amarillenta en la sàrria del animal y desde ella mesurava la quantitat solicitada per la clienta d’una manera molt peculiar i artesanal com diu algún autor. La mercancía venía de algunas minas de Valencia (Burjassot, generalmente), pero también en tierras de Castellón se apañaban con material similar (este era el caso de Borriol), arenoso o arcilloso (saldó, diuen ací, encara que ha de ser sauró, com diu el filòleg Rafa Ramos). Era, como decimos hoy, una especie de detergente natural listo para limpiar cuchillos, tenedores, cucharas o paellers.

La llegada masiva de todo tipo de productos limpiadores ha provocado la extinción del sistema artesanal y, con ello, la desaparición callejera de los distribuidores de la terreta d’escurar, cuyo oficio podemos decir con seguridad que ha pasado a mejor vida, sin visos de recuperación al menos en su forma tradicional. Es lógico, aunque así es la vida y la evolución o progreso.

Es profesor

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