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Opinión | A QUEMARROPA

De Zapatero a Sánchez, pasando por Sergio

La periodista Mònica Mira nos contó el lunes la peripecia vital que atraviesa su vecino Sergio Sangüesa, de Nules. Fue un niño de la guerra que, tras regresar a España, ha vivido estos últimos años gracias a dos pensioncitas. Por un lado, ha cobrado 300 € al mes de la administración rusa, por las décadas de duro trabajo allí realizado. Y por otro, gracias a ZP, una pensión de 500 € al mes como reparación por tan azarosa vida. El caso es que, gracias al bloqueo económico internacional a las finanzas de Putin, el banco en el que Sergio recibía esa pensión ha bloqueado la recepción de transferencias. Las sanciones internacionales a Rusia se establecieron para dañar a los oligarcas cercanos al poder, pero en realidad dañan a Sergio y a otras muchas personas como él. La burrocracia se muestra aquí en toda su crudeza.

De burros

Por un papel arriba o abajo mal presentado, la misma burrocracia ha bloqueado la pensión española. De burros en la gestión de las cosas de los papeles está nuestro país lleno. Y así, Sergio no cobra ya ni la una ni la otra. ¿De qué vive? Pues de lo que su hijo puede enviarle desde Escandinavia, de la caridad vecinal y de los servicios sociales municipales. Así van las cosas, así nos luce el pelo. Menos mal que no gobierna la derecha, dicen los acólitos sanchistas, porque de lo contrario…

La burrocracia lo domina todo. Putin se descojona de las sanciones, mientras Sergio no recibe su pensión. ZP creó una paga específica para personas como Sergio, y la administración de Sánchez se la retira sin piedad.

Vivir para ver.

Escritor

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