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Opinión | A FONDO

La província, més que mai

Navidad es tiempo de ilusión y esperanza. En estas fechas en las que las calles de nuestra provincia se iluminan y los hogares recuperan la calidez de lo compartido, siento con más fuerza una idea que debería acompañarnos todo el año: la unión y el tiempo que compartimos con los demás es la fuerza más poderosa capaz de conseguir las metas más difíciles.

Amor a nuestra gente, a nuestros pueblos, a nuestras tradiciones, a esa manera tan nuestra de mirar al futuro sin olvidar de dónde venimos. Y, sobre todo, amor entendido como compromiso: el de cuidar a las personas y vertebrar una provincia acogedora, diversa y llena de oportunidades.

La Navidad tiene una magia especial porque nos recuerda lo esencial. Nos invita a mirar alrededor y a reconocer lo que a veces pasa desapercibido: hay trabajos que no siempre se ven, pero que marcan la diferencia cada día. Detrás de cada servicio público, de cada carretera, de cada depuradora, de cada Escoleta Matinera o de cada Servicio para el Envejecimiento Activo, hay personas. Profesionales que madrugan, que atienden, que resuelven, que acompañan. A todos ellos (y a quienes, desde los ayuntamientos, asociaciones, empresas y entidades sociales, empujan sin hacer ruido) quiero darles las gracias. Su compromiso y su profesionalidad sostienen la vida cotidiana de nuestros 135 municipios. Y esa es la verdad que importa: una Diputación cercana no se construye con palabras, sino con presencia, escucha y trabajo.

Este 2025 ha sido un año exigente, de decisiones complejas y de responsabilidad máxima. Pero también ha sido un año de avances, de hitos concretos, de pasos firmes para seguir construyendo una provincia que no se deja a nadie atrás. Una provincia que se esfuerza, que supera obstáculos y que conserva la ilusión por su historia y por el porvenir. Por eso, cuando decimos La província de Castelló, més que mai, no hablamos de un eslogan: hablamos de una forma de gobernar, de un estilo de hacer política que pone a las personas en el centro y a los pueblos en el primer renglón.

Y, si algo define este año, es que hemos puesto en marcha proyectos que responden a necesidades reales y urgentes. En agua, hemos dado un paso determinante con la creación del Consorcio Provincial de Aguas, porque el agua es vida, salud, dignidad y desarrollo. A ello se suma la puesta en marcha de actuaciones para garantizar la depuración, enmarcadas en 14 obras con una inversión total de 9,6 millones de euros. Y, mirando más allá del corto plazo, hemos firmado un convenio con el Consell para establecer la hoja de ruta de los próximos cuatro años y asegurar la depuración de aguas en 80 municipios, con una inversión de 20,6 millones. No son cifras: son soluciones. También hemos querido mirar al mañana con visión estratégica. Con Futur Província, reafirmamos una convicción: el progreso no se improvisa; se planifica y se comparte. Trabajamos para multiplicar oportunidades sin olvidar los sectores que son columna vertebral de nuestra economía, porque proteger lo que nos sostiene es, precisamente, la mejor manera de innovar.

La seguridad y la atención en emergencias han sido otra prioridad. La Diputación ha reforzado el Consorcio Provincial de Bomberos con la incorporación de 63 profesionales y la inversión de 3,5 millones en la adquisición de 20 vehículos para mejorar la atención y la rapidez de respuesta. Cuando hablamos de seguridad, hablamos de vidas.

Y si hay una palabra que define nuestra acción, esa es municipalismo. Vertebrar el territorio es escuchar primero y actuar después. Por eso, seguimos mejorando carreteras con una inversión anual de 9,5 millones, con el objetivo de alcanzar 35 millones en la legislatura, un hito nunca realizado por la Diputación. Por eso, reforzamos Bienestar Social y las oportunidades: más conciliación familiar, asumir el coste del usuario del servicio de Menjar a Casa, ayudas para transporte a demanda y apoyo a servicios como los guardas rurales. Son actuaciones que se tocan, que se ven, que se viven.

Frente a la incertidumbre de un Gobierno Central sin presupuestos y bloqueado, nosotros damos respuestas y estabilidad. Cumplimos con la palabra dada. Y seguiremos alzando la voz para reclamar una financiación justa y la necesidad de unos Presupuestos Generales del Estado que den seguridad y capacidad de inversión a los ayuntamientos.

En Navidad, el mayor regalo es poder compartir. Por eso, invito a vecinos y visitantes a redescubrir cada rincón de nuestra provincia: nuestros paisajes, tradiciones, la riqueza y la diversidad que nos hacen únicos. Que estas fechas nos traigan paz, amor y unión. Y que nos recuerden, con esa magia silenciosa de la Navidad, que cuando los pueblos progresan, Castellón progresa. La província, més que mai.

Presidenta de la Diputación de Castellón

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