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Opinión

Por un 2026 que no salga tan caro

Los españoles vamos a despedir un 2025 marcado por una realidad incontestable: hemos vivido la Navidad más cara de nuestra historia. No es una percepción subjetiva, son los datos los que asfixian el día a día de las familias. La cesta de la compra ha alcanzado máximos históricos y no ha dejado de subir desde la llegada del Ejecutivo de Pedro Sánchez. Resulta sencillamente inadmisible que los alimentos básicos se hayan encarecido un 57% y que productos esenciales en nuestras mesas navideñas hayan duplicado su precio en apenas cinco años.

Mientras esto ocurre, la clase media (el verdadero motor de progreso de cualquier sociedad) se contrae y empobrece a un ritmo alarmante. Estamos asistiendo a un aumento de la desigualdad sin precedentes, alimentado por una inflación desbocada que castiga con especial dureza a los más vulnerables. Y frente a esto, nos encontramos con un Gobierno de España paralizado que dispara la deuda pública en más de 535.000 millones, más preocupado por blindarse ante sus problemas judiciales y los presuntos casos de corrupción que por ofrecer soluciones a los españoles.

Hace unos días, un amigo me compartía una viñeta que ilustraba con precisión las contradicciones que el sanchismo ha tenido que digerir para perpetuarse en la Moncloa. Pero el problema ya no reside solo en los pactos con el independentismo, las cesiones o los escándalos éticos; el drama actual es que miles de españoles viven hoy asfixiados incluso teniendo un puesto de trabajo.

Acceso a la vivienda

Este 2026 no nos puede salir tan caro. Debemos decir alto y claro que no aceptamos que el acceso a la vivienda siga siendo imposible para muchos jóvenes condenados a vivir peor que sus padres. Necesitamos un Gobierno que asuma sus competencias, que ejecute las inversiones que los municipios reclamamos y que apruebe, de una vez, unos Presupuestos Generales del Estado valientes.

Los valencianos somos un pueblo trabajador y abierto, pero llevamos demasiado tiempo sufriendo una infrafinanciación desmedida. En Burriana, seguimos esperando las inversiones urgentes para frenar la erosión de nuestra costa y la mejora de infraestructuras contra las inundaciones. No podemos seguir ni un día más con un gobierno débil que cede ante quienes no creen en un proyecto común de país.

Las próximas citas con las urnas en este primer semestre, empezando por el aperitivo de Extremadura, deben marcar un cambio de rumbo este 2026 en que España recupere la ilusión y empiece a caminar con firmeza hacia un futuro donde llegar a fin de mes no sea un lujo. Un futuro en el que no sigamos pagando la factura de lo que queda del Gobierno de Sánchez. n

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