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Opinión | LA RUEDA

Sentí vergüenza y dolor

Cuando escuché lo que dijo públicamente García Albiol (alcalde de Badalona, del PP ) al desalojar a un grupo de inmigrantes que ocupaban un instituto abandonado, sentí vergüenza y dolor en el alma. Posiblemente porque, al negarles a los inmigrantes los servicios y ayudas sociales que le exigían hasta el juez y el fiscal del caso y, peor aún, al deshumanizarlos y vincularlos a toda clase de delitos, ofendió la dignidad humana. No fue sensible a la deuda moral que tiene España con los inmigrantes y que exige un trato con humanidad. No debemos olvidar que, por razones políticas y económicas, la dictadura condenó a millones de españoles al exilio o a la inmigración. Aunque, eso sí, reconozco que no me extrañó el comportamiento de García Albiol: la historia de España demuestra que la derecha política y social siempre ha intentado deshumanizar a quienes no son de los suyos o de su forma de pensar.

Tradiciones ideológicas

No miento si digo que durante el siglo XIX y parte del XX la derecha ha tenido dificultades para aceptar el régimen democrático y el Estado de derecho. Incluso se puede decir que durante ese tiempo muchas de sus tradiciones ideológicas han repudiado el pluralismo político y han defendido autoritarismos totalitarios. Incluso, en esas épocas, han construido Españas sin una identidad democrática común y con dos clases de españoles: los del régimen y los otros, los enemigos internos señalados por el poder como capaces de lo peor. Ahora, parece ser que todos los males que nos afectan los expresa el ilegítimo Gobierno socialista de Pedro Sánchez y los inmigrantes, legales o no. Por cierto, no soy partidario de abrir puertas y barra libre. ¡No! Pero tampoco de criminalizar o degradar a un ser humano por no tener papeles.

Analista político

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