Opinión | A fondo
Reivindicando hoy el Benicàssim del mañana
La noche de Reyes es la noche más mágica y esperada del año, en la que la ilusión vuelve a abrirse paso a cualquier edad para creer que todo es posible, y por eso aprovecho una tradición que ilusiona por igual a niños y mayores para trasladar, como alcaldesa, aquello que Benicàssim necesita, confiando en la buena voluntad y la magia de SS.MM. los Reyes Magos, pero también en la responsabilidad de quienes tienen la capacidad real de decidir y ejecutar, recordándoles que hay cartas que llevan años escritas, pero aún hoy siguen sin respuesta.
Los ayuntamientos tenemos la responsabilidad de defender los intereses de nuestros vecinos, anticiparnos a sus necesidades y trabajar cada día para mejorar esos servicios que sí dependen de nosotros y que mejoran la calidad de vida en nuestro municipio, pero también somos conscientes de que hay actuaciones que no dependen del esfuerzo y la voluntad municipal, sino que requieren decisiones, planificación y recursos que corresponden a otras administraciones, especialmente al Estado. Por eso, para Benicàssim no pido privilegios, sino equidad, compromiso y la voluntad política que de repuesta a nuestra realidad social, económica y territorial.
Y entre las reivindicaciones pendientes desde hace años hay una que resulta especialmente difícil de entender para nuestros vecinos y que sigo reclamando al Gobierno de Pedro Sánchez, como es la necesidad de una entrada digna y segura a Benicàssim, ya que el acceso norte al municipio desde la N-340 continúa a la espera de una actuación que no termina de llegar, ofreciendo una imagen que no se corresponde con lo que somos. Pero, más allá de la imagen, lo verdaderamente difícil de justificar es el retraso de una intervención que no responde solo a una cuestión estética, sino a criterios de seguridad, planificación y de respeto hacia quienes aquí vivimos y hacia quienes nos visitan.
La seguridad ciudadana es otra de las prioridades a tener en cuenta, por ello llevamos tiempo reclamando la construcción de un nuevo cuartel de la Guardia Civil, ya que no es razonable exigir más esfuerzo a los cuerpos de seguridad sin dotarlos de instalaciones adecuadas, especialmente en un municipio como Benicàssim, que multiplica su población durante buena parte del año y necesita recursos acordes a esa realidad.
Los episodios de lluvias intensas son cada vez más frecuentes y sus efectos los padecemos todos, y ante esta realidad, desde la responsabilidad institucional que me corresponde, no puedo quedarme de brazos cruzados, sino trabajar y reclamar las actuaciones necesarias para reducir sus riesgos. En ese sentido, la construcción de una balsa de contención de aguas en el barranco Sigalero es una actuación imprescindible para evitar inundaciones en la zona sur de Benicàssim.
A esta reivindicación se suma otra que también lleva demasiado tiempo esperando y que afecta de forma directa a la vida diaria de muchos vecinos, como es la instalación de pantallas acústicas a su paso por las urbanizaciones. Una demanda reiterada de quienes conviven cada día con el ruido constante del tráfico y que el Ayuntamiento ha trasladado en numerosas ocasiones, porque garantizar el descanso, la salud y una buena calidad de vida, debería ser una prioridad en cualquier decisión pública y, sin embargo, sigue sin respuesta también por parte del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible.
Todas estas reivindicaciones tienen un denominador común, la falta de inversiones por parte del Gobierno central que, por tercer año consecutivo, está incumpliendo con su obligación legal de presentar unos Presupuestos Generales del Estado donde reflejar las inversiones que necesita Benicàssim.
Tampoco queremos olvidar que gestionamos servicios para una población que en los meses de verano se incrementa de manera muy considerable, multiplicando las necesidades de limpieza, seguridad, movilidad, atención social y mantenimiento del espacio público, sin que los recursos aumenten en la misma proporción, por eso necesitamos de una mayor financiación con la que poder atender todos estos servicios, al tiempo que reclamamos que se reconozca la singularidad de Benicàssim como municipio turístico. No se trata de una etiqueta, sino de una realidad objetiva que debe traducirse en un sistema de financiación más justo, que permita atender con dignidad los servicios que tanto demandan nuestros vecinos.
Esta carta a los Reyes Magos la escribo como alcaldesa, pero también como vecina comprometida con su pueblo, y seguiré reivindicando allí donde haga falta, dialogando cuando sea posible porque el bienestar y el progreso de Benicàssim no pueden depender de la improvisación por parte de un Gobierno cada día más alejado de la realidad y de la ciudadanía.
Susana Marqués es alcaldesa de Benicàssim y senadora
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