Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | RECONTRA

Pandora

Cuenta el mito que Pandora, la mujer de Zeus, abrió una caja y liberó todos los males del mundo. Lo hizo por curiosidad o por ingenuidad. En el fondo, fue un gesto pequeño con consecuencias descomunales. Algo muy del siglo XXI. Algo muy reconocible para cualquiera que haya seguido la política global desde que Trump decidió que el sistema internacional era una partida de Monopoly con reglas opcionales.

Los latinos de EEUU depositaron en la urna su voto para el monstruo naranja y, cuando esta se abrió para el recuento se desató el caos. Al levantar la tapa, salieron disparados viejos conocidos: el nacionalismo excluyente, el desprecio por la ciencia, el señalamiento del diferente, la nostalgia autoritaria y la idea de que la democracia es estupenda… siempre que ganen los nuestros.

La extrema derecha global no creó estos males, pero sí les dio permiso para salir de la caja. Trump no inventó el populismo, pero lo convirtió en espectáculo de prime time. Lo hizo ruidoso, rentable y exportable. Como una franquicia: versión brasileña, versión húngara, versión italiana, versión española. Cada una con su acento local, pero todas con el mismo manual: polarizar, simplificar, desacreditar instituciones y, cuando algo falla, culpar a un enemigo externo o interno.

Los demonios, una vez sueltos, no entienden de segundas vueltas. Lo inquietante del mito no es que Pandora abriera la caja, sino que una vez abierta ya no se podía cerrar. Pero en el relato clásico, sin embargo, quedó algo dentro de la caja: la esperanza.

Urbanista

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents