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Opinión | LA RUEDA

Comenzamos mal

Les aseguro que, en estos momentos y por lo que leo, hablar de autonomía política en general y de la del País Valencià en concreto, me produce un sentimiento agridulce. Digo dulce porque ya tocaba. La autonomía ha sido y es un tema trascendente en la permanente construcción y profundización de la democracia española. Fue en la transición cuando exigíamos llibertat, amnistía i estatut d’autonomía y, lo es ahora, cuando se trata de ajustar competencias y financiación. Y es que, sin autogobierno y sin una justa financiación que lo haga posible, la democracia tendría dificultades en España.

También encuentro satisfacción porque escribo de un tema que no tiene nada que ver con las constantes, vergonzosas y peligrosas noticias que genera el nuevo fascismo de Trump. Pero claro, he hablado de un sentimiento que, como salsa china, también tiene un componente agrio. Me refiero a la inapropiada y triste actitud por la que ha optado el actual president de la Generalitat valenciana, Pérez Llorca. Este buen hombre, en visita protocolaria de presentación ante Pedro Sánchez en la Moncloa, va y le pide que la financiación del País Valencià se incremente (respecto de la actual) en 1.900 millones de euros al año. ¿Y qué pasa? Que días después, cuando ya se sabe que la oferta del gobierno de España es de 3.669 millones de euros, que dobla su petición, Pérez Llorca dice que no.

¿Por qué? Porque no actúa como president. No siente que la solución de los problemas de los valencianos es un asunto urgente y prioritario que debe estar por encima de los intereses del PP, de su partido. No ha optado por beneficiar a los valencianos, sino por ser agradecido con Feijóo (el que lo propuso) y ayudar a debilitar al gobierno de España. Empezamos mal.

Analista político

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