Opinión | Tensión en el Ártico
La inquietud danesa por Groenlandia llega hasta Canarias
El grueso de la comunidad danesa en el Archipiélago se concentra en las islas orientales

Un buque militar en aguas cerca de la capital de Groenlandia, Nuuk. / AP
En las Islas hay cerca de 700 daneses, la mayoría residente en la provincia de Las Palmas. Desde Canarias miran con preocupación e incertidumbre, a través de la prensa de su país, la tensión entre Estados Unidos y Dinamarca por el control de Groenlandia, al tiempo que están en contacto con sus familiares en el territorio escandinavo
Los daneses siguen con atención lo que ocurre en su país también desde Canarias. Tras tomarse la justicia y el derecho internacional por su mano en Venezuela -con el bombardeo de Caracas y la detención de Nicolás Maduro-, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, continúa extendiendo sus intereses geopolíticos hacia enclaves estratégicos del globo, ahora con Groenlandia en el punto de mira. Aunque su ambición por adquirir la Isla ya empezó a sonar en 2019 -durante su primer mandato-, hoy resuena como una amenaza mucho más seria después de su rápida intervención en el país latinoamericano y de que, apenas un día más tarde, reiterara que Estados Unidos «necesita Groenlandia desde el punto de vista de la seguridad nacional».
De ese modo ha vuelto a reavivar un diálogo sobre la Isla del Ártico y se suceden las declaraciones de los altos cargos en Copenhague, que, como la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, insisten en dejar clara su postura: «Groenlandia ha dicho en repetidas ocasiones que no quiere formar parte de Estados Unidos». Por su parte, el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, sostiene que la Isla «espera que el diálogo fluya con respeto y teniendo siempre en cuenta la posición constitucional de Groenlandia, así como el Derecho Internacional y el derecho de la población a la autodeterminación». En este sentido, Nielsen ha subrayado que el territorio «confía en la OTAN y en su apoyo». «El respaldo de la UE y Dinamarca son cruciales en estos momentos», recalcó.
Donald Trump declaró por primera vez su interés en hacerse con Groenlandia en 2019
Las declaraciones de Trump también han afectado de manera indirecta a la política del país escandinavo. Dinamarca ha anunciado en el último año una partida de unos 42.000 millones de coronas danesas (unos 6.000 millones de euros) para reforzar de forma directa la defensa en Groenlandia, lo que incluye más barcos, más satélites y más drones. Más recientemente, el Ministerio de Defensa afirmó en un comunicado que reforzará la presencia militar en Groenlandia junto con aliados de la OTAN: «El objetivo es entrenarse en la capacidad para operar en las condiciones especiales del Ártico y reforzar la huella de la Alianza en el Ártico, en beneficio tanto de la seguridad europea como transatlántica». Además, añadió que habrá mayor presencia, en y alrededor de la Isla, de «aviones, barcos y soldados, también de los aliados de la OTAN». En esta línea varios países europeos ya han comenzado a desplazar militares a la Isla para apoyar a Dinamarca. En concreto han participado en el envío de tropas Alemania, Suecia, Noruega y Francia.
Recursos estratégicos
El presidente estadounidense insiste en que Groenlandia, estratégicamente ubicada y rica en minerales, es vital para la seguridad estadounidense. La realidad es que la gigantesca Isla al norte del hemisferio occidental se sitúa entre EEUU y Europa y sobre la llamada brecha GIUK, un paso marítimo entre Groenlandia, Islandia y el Reino Unido que conecta el Ártico con el océano Atlántico.
La riqueza de sus recursos naturales potencia la importancia estratégica de la isla
Sus ricos yacimientos de recursos naturales, como petróleo, gas y minerales de tierras raras, la hacen aún más importante desde el punto de vista estratégico, especialmente ahora que China ha aprovechado su dominio de la industria de las tierras raras para ejercer presión sobre el país estadounidense. Por lo que al igual que ocurrió con el interés que Donald Trump nunca ocultó por el petróleo venezolano, Groenlandia se perfila como otro frente clave en la disputa por recursos estratégicos y seguridad energética, que, en este caso, enfrenta dos países aliados y pone en jaque la seguridad que había garantizado hasta ahora la Organización Transatlántica.
Y mientras Trump maniobra su siguiente intervención, los daneses siguen atentos a la actualidad de su país. En Canarias se ha conformado una pequeña comunidad que se asienta, en especial, al sur de Gran Canaria, en Arguineguín, pequeña localidad pesquera del municipio de Mogán. Con la llegada del invierno son muchos los daneses que vacacionan y que incluso han decidido mudarse al Archipiélago. Los datos del padrón apuntan a que en la provincia de Santa Cruz de Tenerife hay un total de 265 ciudadanos originarios de Dinamarca, mientras que en la de Las Palmas la cifra asciende hasta los 428.

Michael Lund / LP / ED
«Las intenciones de Donald Trump son una ofensa y una falta de respeto hacia Dinamarca»
Michael Lund, 52 años, Ceo de la Cadena de Hoteles Servatur.
«Las intenciones de Trump son una ofensa y una falta de respeto hacia Dinamarca». Con indignación y atento a los medios de comunicación daneses y estadounidenses el CEO de la cadena hotelera de Servatur asiste a las tensiones entre su país de origen y Estados Unidos. Lund viajó alrededor del mundo hasta encontrar «el mejor lugar para vivir» y decidió asentarse en el Archipiélago junto a la que es ahora su esposa hace 27 años. El buen tiempo y el desarrollo de la industria turística fueron factores clave para que Michael decidiera instalarse en Gran Canaria en 1999. Desde entonces trabaja en el sector del turismo, pero mantiene sus lazos daneses a través del contacto con sus padres y su hijo, que viven en el país escandinavo. El ambiente que se respira a más de 4.500 kilómetros de distancia es de «preocupación», describe Lund. La escalada de una situación que «nadie imaginaba que pudiera llegar tan lejos», asegura, ha incrementado la inquietud entre los ciudadanos, que observan con más incertidumbre que nunca las palabras del presidente estadounidense, Donald Trump. Todo esto sucede mientras las conversaciones entre el Gobierno danés y Norteamérica se vuelven cada vez más frecuentes. Además, en el contexto actual, y tras la intervención de Estados Unidos en Venezuela, la percepción ha cambiado: «La gente ha visto que no tiene miedo a actuar de forma controversial», señala el CEO de Servatur. En cuanto a su relación con Groenlandia, durante su expedición alrededor del globo -hace ya casi treinta años- Lund residió seis meses en la gigantesca Isla ártica. El empresario la describe como un lugar repleto de naturaleza y con una población «cariñosa, amable y que vive conectada con el medio natural».

Miroslava Casas / LP / ED
«Ha aumentado el desconcierto de la gente, que está expectante y pendiente de las noticias»
Miroslava Casas, 33 años, arquitecta.
Miroslava es canaria, pero a los 25 años se trasladó a Dinamarca para completar sus prácticas de Arquitectura. En la actualidad reside en el país junto a su marido y sus dos hijos pequeños, ambos daneses. Desde allí, percibe un clima de desconcierto generalizado. «La gente está flipando y no entiende qué está pasando», asegura. Muchos ciudadanos observan con incredulidad cómo, tras el conflicto entre Rusia y Ucrania -en el que Estados Unidos era considerado un aliado clave del país europeo-, ahora es precisamente este el que plantea, «así porque sí», la posibilidad de invadir Groenlandia. Cuando estalló la guerra entre Rusia y Ucrania, y debido a la cercanía geográfica con la región escandinava, el Gobierno danés instó a la población a prepararse ante posibles escenarios de emergencia. Se recomendó almacenar recursos básicos para poder subsistir en caso de una caída de las comunicaciones -tanto telefónicas como de Internet- o del cierre temporal de los supermercados. A raíz de ese aviso, Miroslava y su familia, al igual que muchos otros hogares en Dinamarca, prepararon un kit de emergencia con todo lo necesario: comida en polvo, una radio que funciona con energía solar o manivela, un botiquín de primeros auxilios y, en su caso personal, una importante reserva de pañales para su bebé. Aunque aquella alerta se emitió hace tiempo, el repunte de las tensiones internacionales y el constante recordatorio de ese escenario de riesgo «ha aumentado el desconcierto de la gente», explica la arquitecta. Al mismo tiempo, el rearme y la implicación activa del Gobierno danés están siendo valorados de forma positiva por parte de la población. «En parte es un alivio ver que se está reforzando la oposición», concluye. Otro de los aspectos que la reconforta es su conexión con Canarias, al tener a su familia y lugar al que regresar confiesa que, junto con su marido, han llegado a barajar la opción de volver a las Islas en caso de emergencia.

Tine Heljskov / LP / ED
«Tengo un sobrino en edad militar y no paro de escuchar en los medios si va a haber un llamamiento o no»
Tine Heljskov, 61 años, jubilada.
Tine lleva 54 años en el Archipiélago pero gran parte de su familia sigue viviendo en Dinamarca. Vino por primera vez de pequeña, con apenas 7 años, cuando su madre comenzó a trabajar como una de las primeras guías turísticas en el municipio del norte de Tenerife, en Puerto de la Cruz. Desde entonces vive en Los Realejos en donde ha trabajado como recepcionista de hotel y hospital y terminó jubilándose en el puesto de soporte informático. Los primeros 15 años en los que vivió en Tenerife pasaba los veranos en Dinamarca. Eso, junto a la parte de su familia que aún reside en el país, mantienen su relación estrecha con su lugar de origen. En cuanto a la actualidad política: «Es un tema del que hablamos mucho y estamos bastante nerviosos. Si Trump no se retracta, vamos a tener problemas», reconoce. No es la primera vez que el presidente estadounidense lanza este tipo de mensajes: ya durante su primer mandato insinuó la posibilidad de hacerse con Groenlandia, pero «quizás ahora es cuando más miedo hay», advierte Heljskov. La sensación general es que la amenaza es real. Existe la percepción clara de que Trump podría intentar intervenir en la Isla y apoderarse de ella movido, únicamente, por intereses económicos. Pues bien, «ahora sí se ve como una posibilidad real», explica. A esta percepción se suma otro elemento clave: el rearme anunciado por el Gobierno danés, así como el envío de tropas a Groenlandia por parte de países como Alemania, Suecia, Noruega y Francia. En esta línea, Tane no puede evitar pensar en su familia. «Tengo un sobrino en edad militar», relata. Además, la preocupación se ha instalado en la vida cotidiana. «Estoy deseando que llegue el fin de semana», confiesa. Pues recuerda que aunque el tema ya se comentaba hace más de un año, antes predominaba la incredulidad. «Decíamos: no se va a atrever, no se va a atrever…». La gran incógnita, concluye, es saber cuándo va a actuar.

Jane Bergmann / LP / ED
«Me da mucho miedo lo que está pasando; todos en Dinamarca están nerviosos»
Jane Bergmann, 51 años, manager del restaurante El Brasero & The Jamaican inn.
Jane lleva dos décadas viviendo en Canarias, donde se ha establecido en el sur de Gran Canaria, concretamente en Puerto Rico, una zona en la que reside una amplia comunidad de ciudadanos daneses que, atraídos por el buen clima y la calidad de vida, han terminado por echar raíces en la Isla. Sin embargo, ahora tiene la vista más puesta que nunca en su país de origen en Dinamarca. Aunque reconoce que no sigue la actualidad política a diario, le ha bastado con leer algunos artículos de la prensa danesa y ver el canal público TV 2 para formarse una opinión clara: «Me da mucho miedo lo que está pasando», asegura. Pues, por supuesto, las tensiones con Estados Unidos dominan actualmente la agenda mediática en el país escandinavo y se han convertido en un tema recurrente de conversación entre familiares, amigos y conocidos. «Todos en Dinamarca están nerviosos», explica. En este contexto, la forma en la que Donald Trump ha puesto su foco en Groenlandia como parte de su estrategia geopolítica le resulta incomprensible y la describe como un «sinsentido». En su lugar, frente a este escenario de incertidumbre, Jane confía en que prevalezca la diplomacia y el diálogo: «Ojalá lleguen a un acuerdo de paz», subraya, mientras observa con preocupación cómo una crisis internacional logra sentirse incluso a miles de kilómetros de distancia.
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