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Opinión | COSAS MÍAS

Pantorrilles

El 18 de noviembre de 1896 el ayuntamiento aprobó las bases a las que deberían ajustarse las instalaciones para la conducción de energía y alumbrado eléctrico. Desde el 24 de noviembre de 1899, la ciudad comenzó a contar con farolas de luz eléctrica y con alumbrado en las viviendas particulares, lo que motivó, en su inicio, no pocos inconvenientes según narra Casimiro Melià en su libro Orígenes y desarrollo de los servicios eléctricos en la provincia de Castelló.

Cuando Sagasta ocupó el poder en el turno rotatorio de partidos, un nuevo cambalache llevaría a cabo el fabrismo local y provincial en demostración de su marcado oportunismo y sagacidad acomodaticia. Al pasarse al grupo liberal Carlos O’Donnell, muchos de sus adláteres tetuanistas emigraron, con el líder nacional, al nuevo bando, lo que significó una ruptura con los conservadores locales y provinciales, en las elecciones de 1881, e incluso con algunos pesos pesados del propio cossi, como Ruiz Vila, José Bigné, Carlos Ferrer, Domingo Herrero o José Tárrega, estos dos últimos fieles seguidores del excanovista Romero Robledo. Fue el colectivo conocido con el mote de el cossi de la Tia Javiera. La demostración más patente del neófito fervor fusionista del grupo del diputado provincial Victorino Fabra, conocido como el tío Pantorrilles por su costumbre de vestir calzón corto, la refiere Ribelles al señalar que el periódico La Provincia, órgano local de esta camarilla, que en sus orígenes se intitulaba «conservador», desde esa fecha tomó la denominación de «liberal».

Cronista oficial de Castelló

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