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Opinión | PECES DE CIUDAD

Sueño con serpientes

«Sueño con serpientes, con serpientes de mar, con cierto mar de serpientes… largas, transparentes, y en sus barrigas llevan lo que puedan arrebatarle al amor. Sueño con serpientes, la mato y aparece una mayor…».

Es una canción bellísima de Silvio Rodríguez, música para la paz, para la rabia, para la esperanza. Les escribo sobrecogida por el trágico accidente ferroviario de Córdoba, en medio de la muerte de decenas de personas, de desaparecidos, de heridos graves. Amaneció un lunes triste y nublado. Hoy también es un día oscuro y lluvioso. Sueño con serpientes. No puedo evitar el malestar de ser engullida por estos reptiles de mar y de tierra que nos rodean. Como monstruos acechan los movimientos de las gentes de bien, capturando a quienes son de verdad, destrozando todas las realidades.

Dicen que ayer era el día más triste del año, según los calendarios psicológicos anglosajones. No es preciso que nos lo recordaran porque, últimamente, muchas jornadas son las más tristes. El devenir de los días, en la proximidad y en la lejanía, aporta un exceso de motivos para que el ánimo sea mohíno, para sucumbir a la melancolía. Porque cada día, todos los días, surgen nuevos monstruos, más serpientes que engullen la esperanza. Un accidente ferroviario, un caprichoso cambio de humor del presidente de EEUU, un imperialismo convulsivo, lo de Venezuela, lo de Minneapolis, lo de Groenlandia, lo de Gaza, lo de Irán, las eternas guerras, lo de la UE, la política del ruido y el acoso, la dana y sus mentiras, Vox (los ultras que nos gobiernan aquí) y su español ejemplar que desentona furiosamente en el día más gris del año, en medio de la muerte, del dolor y de la tristeza. No perdamos nunca la esperanza, luchemos contra las serpientes.

Periodista

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