Opinión
Asequibilidad, la próxima palabra de moda
Se ha convertido en el nuevo lema de la industria en España, sustituyendo a barato o low-cost, por razones de marketing
Esta palabra (y aún más su adjetivo, asequible), aunque no es de fácil pronunciación, se ha convertido en el nuevo lema de la industria de la moda en España, sustituyendo a barato o low-cost, por razones de marketing y a la inflación. Dentro de poco, estará de moda en toda España, sobre todo en ámbitos políticos, económicos y periodísticos. Ya lo verán.
¿Qué significa?
Según el diccionario de la Real Academia Española (DRAE), asequibilidad ‘cualidad de asequible’, es sinónimo de accesibilidad ‘cualidad de accesible’. En consecuencia, asequible y accesible deberían ser sinónimos, ¿no?
En la entrada correspondiente a accesible nos encontramos con tres significados: ‘que tiene acceso’, ‘de fácil acceso o trato’ y ‘de fácil comprensión, inteligible’. Pero si entramos en asequible leemos una única acepción: ‘que puede conseguirse o alcanzarse’.
Como vemos, asequible y accesible no significan exactamente lo mismo porque entre sus significados hay matices diferenciadores. Son, por tanto, falsos sinónimos, como ver y mirar, oír y escuchar o advertir y avisar.
En el Diccionario panhispánico de dudas de la RAE, en la entrada de accesible, leemos lo siguiente: «No es sinónimo de asequible, aunque ambas sean voces semánticamente próximas y se confundan frecuentemente en el uso (…), para referirse a objetos que por su precio moderado pueden ser adquiridos sin dificultad o con el sentido de ‘precio moderado’, se use con preferencia asequible y no accesible».
La diferencia clave entre ambos términos está en que accesible se refiere a la facilidad de acceso, entrada o comprensión (a un lugar, a una persona, a un texto), mientras que asequible se relaciona con la facilidad de conseguir o adquirir algo por su precio.
Este último significado se debe a que, recientemente, el término asequibilidad se ha visto fuertemente influenciado por su equivalente inglés affordability, que, además de ‘barato’, significa ‘capacidad real de pago’ (lo que puedes asumir con tus ingresos sin un esfuerzo excesivo).
A Trump no le gusta
Aunque Trump solía utilizarla en sus declaraciones y discursos durante la Administración Biden cuando comenzó a subir la inflación de una manera preocupante, desde que ha vuelto a la Casa Blanca aborrece cada vez más esta palabra, affordability, pareja inglesa de asequibilidad.
La detesta porque la identifica ahora como un eslogan demócrata. Es decir, porque sus rivales políticos la emplean con la misma intención de crítica que la usaba él en la oposición (el coste de la vida). Zohran Mamdani, el nuevo alcalde demócrata de Nueva York, en su discurso de toma de posesión, prometió a los neoyorquinos asequibilidad, además de seguridad y prosperidad.
Trump evita hablar en serio de affordability porque hacerlo implicaría reconocer que muchos estadounidenses no llegan a final de mes debido a los precios, alquileres, etcétera, lo que choca con su mensaje machacón de que la economía va increíblemente bien.
Le irrita como palabra técnica y se burla de ella. En un mitin llegó a presentarla como «la nueva palabra» que «ellos» (los demócratas) usan mirando a cámara, ridiculizando el concepto como electoralista.
Y es que hablar hoy de asequibilidad en Estados Unidos es referirse a los siguientes desafíos:
Vivienda (compra): 45,3% de subida acumulada desde 2020. Precio medio: 430.000 dólares. Solo el 37% de las viviendas en el mercado son asequibles para familias con ingresos medios.
Vivienda (alquiler): Renta media nacional en centros urbanos: 2.100-3.500 dólares. El 57% de los hogares no puede costear una vivienda digna sin dedicar más del 30% de sus ingresos.
Alimentos: +25% por encima del periodo prepandemia. Mayor peso relativo en el presupuesto mensual de las familias de renta baja.
Sanidad: 62% de la población teme no poder pagar servicios médicos básicos. El 61% de los estadounidenses vive preocupado por facturas médicas inesperadas.
Deuda de hogares: 18,59 billones de dólares (máximo histórico). Equivale a unos 16 billones de euros en deuda acumulada por las familias.
Cuidado infantil: 20.000-30.000 dólares anuales en ciudades como San Francisco. Representa uno de los mayores frenos para la incorporación laboral de los padres.
Energía: Subida del 6,7% en la factura eléctrica (promedio 2025). Incremento constante por encima de la inflación general en servicios básicos.
Educación: 1,65 billones de dólares en deuda estudiantil pendiente. Lastra la capacidad de ahorro y consumo de las generaciones más jóvenes.
En España
Como decíamos, en la industria textil y de la confección española, el término barato, a menudo asociado a mala calidad o con prácticas de fabricación poco éticas, ha sido sustituido por asequible, que suena a compra inteligente. España es la cuna de marcas que dominan el segmento del lujo asequible. Los precios han subido porque han aumentado los costes de producción, pero hablar de asequibilidad, o mejor aún, calificar al producto de asequible, sirve para suavizar ese aumento, al hacer creer que la marca sigue haciendo un esfuerzo por mantenerse al alcance del bolsillo del cliente habitual.
Además, el sustantivo asequibilidad en España ha adoptado recientemente el calco conceptual de su equivalente inglés, en el sentido de capacidad real de pago, especialmente en la vivienda.
Y si consideramos la gran influencia que tiene la cultura estadounidense en nuestro país, es más que probable que dentro de poco la palabra asequibilidad estará casi permanentemente en boca de los políticos y los economistas, y por ende de los periodistas.
En España, los desafíos de asequibilidad suelen concentrarse en:
Vivienda (compra): Subida del 7-9% anual en obra nueva (2025). La falta de oferta y los altos costes de construcción impiden que el precio baje, incluso con tipos de interés altos.
Vivienda (alquiler): Sobreesfuerzo financiero (Banco de España). Los hogares en zonas tensionadas dedican más del 40% de sus ingresos netos al alquiler.
Percepción social: Principal problema del país (CIS, dic. 2025). El acceso a la vivienda ha desplazado a la precariedad laboral como mayor angustia social.
Cesta de la compra: IPC General: 3% interanual (nov. 2025). Aunque el ritmo de subida baja, el nivel de precios de alimentos básicos se mantiene en máximos históricos.
Pobreza energética: 27,5% de hogares (EV 2023-2024). Dificultad extrema para mantener la vivienda a temperatura adecuada en invierno.
Confort térmico: 33,6% de hogares (INE). Incapacidad de mantener la vivienda fresca en verano, un problema creciente por el cambio climático.
Asequibilidad, vayan acostumbrándose a pronunciarla. No solo porque es el nuevo mantra del marketing o será probablemente el arma arrojadiza de la próxima campaña electoral, sino porque es el término que define nuestra capacidad de llegar a final de mes con dignidad o quedar excluidos del sistema por el simple pecado de no poder pagar el precio de la normalidad.
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