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Opinión | BABOR Y ESTRIBOR

Responsabilidades

El lobo feroz Óscar Puente, agitador de las redes cuando las competencias recaen en adversarios políticos, ha transido en dócil cordero estos días de tragedia ferroviaria con 45 víctimas mortales. Un rosario de evidencias quiebra el relato inicial del ministro de Transportes, quien en su primera conferencia de prensa del pasado miércoles admitió que por las muescas de las ruedas resulta «posibilidad innegable» que el accidente de Adamuz pudo ser provocado por el estado del raíl. La Guardia Civil parece haber atinado al señalar la rotura de un tramo de vía en el punto exacto de inicio del descarrilamiento.

Pese a los iniciales intentos de desviar la casuística, informando enseguida Puente de que el tramo de vía afectado por el brutal suceso correspondía al proyecto de renovación valorado en más de 700 millones culminado hace solo un año. Al respecto, Mari Mar, hermana de un tripulante fallecido del Alvia, preguntaba en televisión: «¿Para qué pagamos impuestos?». Clarividente, Risto Mejide recordó que el dinero que sale del bolsillo de los españoles, exprimidos por el fisco, es para que las infraestructuras tengan las inversiones necesarias en mantenimiento y el más estricto control de calidad en materiales y ejecución de obras.

Los trabajadores ferroviarios llevan tiempo denunciando deficiencias en la red de alta velocidad más importante de Europa. Hartos de ser ignorados por Adif, convocan una huelga en favor de la seguridad de los usuarios. A Puente se le acabó el tiempo de la soflama, llegó la hora de asumir responsabilidades.

Periodista y escritor

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