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Opinión | SIN RESERVAS

El año del Caballo de Fuego

El nuevo año, el del Caballo de Fuego según el horóscopo chino, llega a lomos del trágico accidente en Adamuz y a galope de la incontinencia emocional del psicópata que gobierna Estados Unidos. La tragedia del tren ha sumido al país en un ambiente de pesimismo y disparado la bronca política. El PSOE segrega fatiga y aroma a fin de ciclo por cada uno de sus poros y en el PP declinan ya a coro el verbo dimitir. Son los mismos que mantienen en sus filas al innombrable que se escondió en el Ventorro y a la presidenta que condenó a morir indignamente a más de siete mil ancianos en las residencias de Madrid. En este escenario la derecha agita la bandera del estado fallido y crea un caldo de cultivo que beneficia a esos patriotas que adulan al perturbado inquilino de la Casa Blanca y vocean «asesinos» desde el atril del Congreso sin ningún complejo. En el demoscopicamente ya seguro próximo gobierno Abascal es capaz de exigir a Feijóo la creación de un ICE a la española para expulsar a los siete millones de inmigrantes que le sobran a Vox. Se admiten apuestas sobre el color de las camisas (azules, negras, pardas o de nuevo tinte) que llevarán los escuadristas cuando salgan de caza por nuestros barrios.

Soplan vientos de zozobra. Todas las casillas del Monopoly en el que Trump quiere repartirse el nuevo orden mundial con sus colegas ruso y chino llevan al desasosiego. De Venezuela a Irán, de Ucrania a Groenlandia, pasando por la ignominia de imaginar (tan solo imaginar) la franja de Gaza convertida en un lujoso resort. Poco se puede hacer. La vieja Europa de la razón y el conocimiento no está capacitada para frenar a la barbarie de los nuevos emperadores porque el sueño de la Europa de las Naciones se ha demostrado fallido. «La disyuntiva no es entre más o menos Europa, ni entre Bruselas y las capitales. Es otra mucho más cruda: una Europa proyectada a la acción o una Europa enmarañada en la farsa de las naciones. Dudar, fragmentarse o refugiarse en nostalgias identitarias es un lujo que Europa no puede permitirse. El mundo no espera, y el margen de error se estrecha peligrosamente». Así de crudo lo expresó la exministra Ana Palacio en un artículo publicado hace días en El Mundo.

Mejor pensar en positivo. Hay algunos brotes (pocos) que invitan al optimismo en este convulso inicio de año. Por orden. El sorteo del Niño dejó una buena cantidad de miles de euros en varios municipios de la provincia. Lo que aún queda del patético Toni Cantó ha dejado de ensuciar la parrilla de À Punt tras cosechar varios ceros de audiencia y la dirección del ente ha tenido la dignidad que le faltó al contraprogramar una corrida del exconseller Barreda para tapar una masiva manifestación pidiendo la dimisión del desaparecido. Los lectores de Mediterráneo volvemos a disfrutar con los artículos de Amparo Panadero que regresa a casa tras Navidad, tras años de prolongada e injustificable ausencia; amiga, es un placer encontrarnos de nuevo en las páginas donde todo empezó hace ya casi medio siglo. Lo ven, no solo pintan bastos en este arranque de un año en el que el CD Castellón parece decidido a permitirnos soñar con el ascenso a Primera. Y esas, sí, son ya palabras mayores.

Periodista y escritor

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