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Opinión | LA RUEDA

Dignidad: pelea de todos y del presente

Esta semana abro la televisión y aparece À punt y, en concreto, una tertulia sobre el decreto que ha aprobado el gobierno de P. Sánchez para legalizar inmigrantes.

La cuestión es que, como el tema tenía trascendencia social me senté a escuchar. Y es a partir de ese momento cuando en mi cerebro y en mi cara apareció la vergüenza en todos sus matices: rubor, sonrojo, bochorno, apuro… Pocas veces y en boca de periodistas y políticos de medio pelo, supongo que de derechas, he oído tantas barbaridades. Era tal el despropósito que me pregunté si todo lo que decían era fruto de la ignorancia o querían asustar a la gente para debilitar el gobierno. Al poco rato esas preguntas tenían respuesta: las dos cosas a la vez.

La verdad es que el tema es simple: en España existen centenares de miles de inmigrantes que hace tiempo que viven y trabajan sin papeles en sectores (agricultura, hostelería, servicio doméstico, construcción…) poco sindicados y en los que suelen existir bolsas de víctimas de explotación (bajos salarios, largas jornadas, no cotización…). Con su legalización se cumple la obligación moral de poner seguridad, derechos y dignidad en sus vidas y, a la vez, contribuyen a llenar las arcas de la Seguridad Social y de Hacienda. Y es que, están, trabajan y son necesarios en una economía que va bien. No obstante, los de la tertulia, escondían que Aznar también regularizó inmigrantes, confundían permiso de residencia y trabajo con nacionalidad, acusaban al gobierno de legalizarlos para comprar sus votos o, peor aún, lo explicaban como algo calculado para tapar las vergüenzas de la mujer de de P. Sánchez. En cualquier caso, no reconocían que la dignidad del ser humano es una pelea de todos y también del presente.

Analista político

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