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Opinión | RECONTRA

Vuelve Neptuno

Domesticar el mar no es fácil. Y desde que el cambio climático lo ha vuelto más salvaje todavía, menos aún.

A muchos nos puede gustar un buen paseo marítimo, en un domingo por la mañana tomándonos una horchata y viendo el paisaje de un mar tranquilo. Pero eso vale dinero. Cada vez más dinero cuando hay que reponer la arena de la playa una y otra vez cuando a Neptuno se le ocurre, cualquier día de invierno, recoger la arena y llevársela de nuevo a sus dominios.

Y es que, durante décadas hemos confundido progreso con hormigón. En especial en la costa, donde la obsesión por construir paseos marítimos, carreteras y muros hasta el último centímetro de arena ha sido casi una seña de identidad. Hoy, parece ser que algunas de las soluciones más eficaces son las más sencillas: quitar, en lugar de poner. Deconstruir pequeños tramos de paseos marítimos, retirar carreteras, devolver espacio a las dunas. Gestos aparentemente modestos que están demostrando una capacidad sorprendente para regenerar playas enteras y protegerlas frente al oleaje.

El caso de Calafell es revelador. La eliminación de solo 800 m2 de pavimento ha reducido la erosión y permitido la recuperación de arena no solo en ese punto, sino en toda la franja colindante. Un ajuste mínimo en el diseño urbano genera un beneficio ambiental tangible y duradero. Frente a los millones que cada año se gastan en aportar arena artificial o construir espigones que el siguiente temporal vuelve inútiles, estas intervenciones parecen una ganga.abrá que pensarlo.

Urbanista

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