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Opinión | a fondo

Ni una, ni mitja, ni cap (II)

Las administraciones públicas disponemos de una herramienta fundamental para fortalecer la democracia, estimular la participación ciudadana y promover valores que mejoran la convivencia y generan oportunidades: las subvenciones.

Hablamos de dinero público, procedente de los impuestos de la ciudadanía, que la ley permite destinar a asociaciones, clubs y entidades sin ánimo de lucro que trabajan cada día por el bien común. Entidades que cuidan, acompañan, educan, dinamizan y construyen comunidad. Invertir en ellas no es un gasto: es una inversión social. Las subvenciones pueden concederse por concurrencia competitiva o de forma nominativa, cuando existen razones de interés público que justifican una asignación directa. Esta segunda fórmula tiene pleno sentido cuando hablamos de actividades recurrentes, eventos con impacto social contrastado o situaciones extraordinarias que requieren respuestas ágiles.

El problema surge cuando las subvenciones nominativas se pervierten y se convierten en una herramienta discrecional, opaca y claramente discriminatoria. Y eso es exactamente lo que está ocurriendo en la Diputación de Castellón desde la vuelta del Partido Popular al gobierno provincial, presidido por la señora Barrachina, hace ya dos años y medio.

Como diputado provincial en la oposición, asisto cada semana a las comisiones informativas y observo cómo se reparte el dinero público sin criterios claros ni explicaciones razonables. Una forma de proceder que en Vila-real no podemos comprender ni aceptar.

No hablo hoy de lo que recibe el Ayuntamiento de Vila-real de la Diputación (una cifra difícil de justificar si tenemos en cuenta que la institución se financia también con los impuestos que pagan nuestros vecinos, vecinas y empresas). Hablo del trato a nuestras entidades y asociaciones, de quienes sostienen la vida social, cultural y festiva de la ciudad.

Propusimos al Partido Popular algo muy sencillo: fijar criterios que permitieran entender por qué unas entidades reciben subvenciones nominativas y otras no. La respuesta fue sorprendente: un vicepresidente de la Diputación afirmó que el único criterio era «el buen juicio» de la presidenta.

Ante ello, he recopilado dos años y medio de acuerdos de la Diputación y estoy analizando el reparto de estas subvenciones, comparándolo con el color político de los municipios. Los datos desmontan también la excusa de la supuesta sensibilidad con los pueblos pequeños, ya que una parte muy significativa del dinero se concentra en la capital de la provincia, que ya goza de evidentes ventajas.

Mientras tanto, alguien debería explicar (y lo exigiré en breve) por qué prácticamente ninguna entidad de Vila-real entra dentro de ese «buen juicio». Los ejemplos de subvenciones nominativas en la localidad vila-realense son claros y difíciles de justificar…

Conservatori Mestre Goterris, entidad cultural y formativa de referencia en la ciudad: apoyo del Ayuntamiento de 195.000 euros, 0 euros de la Diputación. Cáritas Diocesana de Segorbe-Castelló destinados en la Casa de Acogida El Pati, apoyo municipal de 150.000 euros, 0 euros de la Diputación. Fundació Caixa Rural de Vila-real, entidad social y cultural vinculada al tejido cooperativo local: apoyo del consistorio de 120.000 euros, 0 euros de la Diputación. Asociación La Lira, entidad cultural y musical: apoyo del Ayuntamiento de 80.000 euros, 0 euros de la Diputación. FEM Xulla, iniciativa impulsada junto a asociaciones vecinales y Ashiovi: apoyo municipal de 80.000 euros, 0 euros de la Diputación. Xicaes, entidad social de atención a la infancia y adolescencia: apoyo del consistorio de 75.000 euros, 0 euros de la Diputación. La renovación de la Cátedra de innovación de cerámica Ciutat de Vila-real de la Universitat Jaume I: apoyo del Ayuntamiento de 70.000 euros, 0 euros de la Diputación. La Comisión de Peñas, encargada de organizar las fiestas de la localidad: apoyo municipal de Vila-real de 60.000 euros, 0 euros de la Diputación. Asociación Joventut Antoniana, organiza la Cabalgata de Reyes Magos, Fiesta de Interés Turístico Provincial: apoyo del consistorio de 50.000 euros, 0 euros de la Diputación.

En total, en el año 2025 el Ayuntamiento de Vila-real ayudó a 56 entidades con 65 convenios, cómo no, sin la ayuda de la Diputación. Conviene recordar de dónde venimos. Durante los 16 años en los que el Partido Popular gobernó en Vila-real, las ayudas a nuestras entidades fueron ridículas.

Mientras, el Ayuntamiento refuerza su compromiso con quienes trabajan cada día por el bien común, la Diputación gobernada por el Partido Popular mantiene a Vila-real y a su sociedad civil en el cero absoluto. Frente al desprecio y el maltrato económico, seguiremos alzando la voz. Porque nuestra sociedad civil lo merece. Ni una, ni mitja, ni cap.

Alcalde de Vila-real

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