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Opinión | a contraluz

Ángel Báez

Ángel Báez

Director del diario Mediterráneo

Más vale tarde que nunca

Hay infraestructuras que no se miden en kilómetros ni en millones de euros, sino en bocinazos, retrasos y miradas resignadas al reloj. La macrorrotonda de acceso a la AP-7 en Castelló es una de ellas. Cada mañana y desde hace años, cientos de conductores quedan atrapados en ese embudo donde confluyen la universidad, las empresas, la entrada al trabajo, el transporte escolar y, en general, la vida misma intentando llegar puntual a su destino. Digamos que es un atasco tan democrático como persistente, ya que aquí nadie se libra.

Por eso, cuando se anuncia que por fin se avanza para descongestionar este nudo gordiano del tráfico castellonense, no queda otra que recurrir al clásico consuelo popular: más vale tarde que nunca. Y no es una frase hecha para salir del paso; es casi un lema generacional para una infraestructura que lleva más de 30 años esperando su turno.

El Ayuntamiento de Castelló, la Generalitat valenciana y el Gobierno central han dado un paso que merece ser subrayado, no solo por su impacto en la movilidad, sino por su rareza política. Porque coincidiremos en que no es habitual que un asunto que tiene que ver con las vías y la movilidad logre hoy el consenso de administraciones de distinto signo político. Casi tan excepcional como encontrar la macrorrotonda despejada a las ocho de la mañana. Al parecer, por fin se cerrará el círculo de una circunvalación que nunca acababa de culminarse y que ha vertido blasfemias de todo signo en el pavimento de las lamentaciones.

Así que bienvenidas sean noticias como estas. De todos modos y hasta que todo sea una realidad, nos seguiremos viendo atascados y resignados.

Director de Mediterráno

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