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Opinión | A QUEMARROPA

El precio de los inmuebles

Hace años que el precio de los inmuebles en Benicàssim se ha disparado. De hecho, es disparatado. Una infravivienda supera los doscientos mil euros. Solo hay que repasar los diferentes portales de venta de pisos para ver cómo están las cosas.

Esto, lejos de ser una buena noticia, pues siempre hay quien cree que si una localidad es carísima termina generando notables beneficios para quienes allí residen, es una pésima noticia. ¿Por qué? Porque los residentes no pueden adquirir esas viviendas.

Así de sencillo. Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa. Que las viviendas en Benicàssim sean caras es una cosa. Que sean carísimas es otra.

El caso es que esa subida de los precios es contagiosa y ya ha llegado a Castelló de la Plana

El caso es que esa subida de los precios es contagiosa y ya ha llegado a Castelló de la Plana. Un cuarto piso sin ascensor, con setenta años de antigüedad y sin reformar desde origen, ya supera los cien mil euros. Este ejemplo se mantuvo en el rango de los cuarenta o cincuenta mil euros durante casi una década, pero ha superado los cien mil en los últimos dos años.

Esto, que podría considerarse positivo pues incrementaría el patrimonio vecinal sin impedir aún el acceso a la vivienda de los nuevos compradores, me temo que cambiará. Y si alcanza el despropósito de Benicàssim, compartiremos malas nuevas con la hermosa localidad costera.

El día que un piso como el que les he descrito supere los doscientos mil euros, la mancha de aceite se expanderá, y la Plana entera estará jodida. Que se preparen Burriana, Vila-real, Almassora, Nules… Porque una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa.

*Pablo Sebastiá es escritor

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