Opinión | A FONDO
Dato #matarelatoppvox
Después de dos años y medio de desgobiernos y retrocesos en la Diputación de Castellón y en la Generalitat valenciana, con la llegada del Partido Popular de nuevo a las instituciones, existen datos suficientes y pruebas irrefutables de que el cambio en 2023 nos está saliendo muy caro a todos los valencianos y valencianas.
El pasado martes denuncié, junto a Samuel Falomir, alcalde de l’Alcora, y Tania Baños, alcaldesa de la Vall d’Uixó, los bulos y mentiras que el PP y Vox lanzan desde el primer día sobre un supuesto maltrato del Gobierno de España a nuestra tierra.
Vaya por delante que somos una de las comunidades autónomas con más infrafinanciación del Estado. Siendo así, resulta aún más incomprensible que, anteponiendo la estrategia de cuanto peor mejor y el desgaste permanente, el Partido Popular rechace el nuevo modelo de financiación y la condonación de la deuda planteada por el Gobierno de España. Exigir más es legítimo; mentir no lo es.
Los datos son claros. La Diputación de Castellón dispone de veintiocho millones de euros más que en el año 2023. Basta consultar presupuestos. La Generalitat valenciana cuenta con casi cuatro mil millones de euros más que en el último ejercicio del gobierno de Ximo Puig. Todos esos recursos no caen del cielo; vienen de Madrid, de una apuesta clara del Gobierno de España por apoyar nuestra tierra y reforzar los servicios públicos.
Sin embargo, pese a disponer de más recursos, y pese a que la presidenta Marta Barrachina cuenta con veintiocho millones más y el presidente Pérez Llorca con casi cuatro mil millones más que sus antecesores, Vila-real sigue recibiendo exactamente lo mismo de los instrumentos de cooperación: 415.000 euros anuales de la Diputación y 387.223 euros de la Generalitat. Ni un céntimo más.
En cambio, la participación en los ingresos del Estado, la PIE, ha ido incrementándose cada año, suponiendo para Vila-real más de 5.000.000 de euros adicionales. Gracias a esta ayuda hemos podido, pese a la herencia ruinosa del Partido Popular de Vila-real que gestionamos a diario, garantizar servicios públicos, culminar infraestructuras importantes y afrontar la inflación en costes de proveedores y personal sin subir impuestos a vecinos y vecinas.
Incluso aplicando por obligación legal la nueva tasa de basuras, hemos reducido el IBI un 5%, dejando de recaudar alrededor de un millón doscientos mil euros. A eso se le llama responsabilidad.
Por eso es necesario hablar claro. Si Vila-real ha resistido estos años, no ha sido gracias ni al gobierno valenciano ni a la Diputación, que no han hecho más que maltratar y despreciar a nuestra ciudad y a sus vecinos.
Y lo digo ahora porque tengo mil pruebas. Después de este camino recorrido, y teniendo que luchar contra los palos en las ruedas de quienes juegan a ahogar económicamente a Vila-real, privándola de inversiones y proyectos que pagamos entre todos pero que solo se ejecutan donde los consideran rentables electoralmente, es momento de gritar basta.
Es un maltrato y una discriminación inaceptables hacia los ciudadanos de Vila-real y su Ayuntamiento; y lo es aún más cuando este comportamiento es aplaudido por representantes locales a quienes la ciudadanía eligió para defender la ciudad, pero que ponen siempre por delante su contrato con el partido, obedeciendo a quienes los ponen en las listas y les pagan la nómina. Se pasan el día paseando, visitando entidades, empresas y comercios, vendiendo que esa es su forma de ayudar, mientras castigan económicamente al Ayuntamiento o avalan los recortes que PP y Vox aplican en algunas entidades sociales, culturales o deportivas.
Hay que ser muy profesional de la hipocresía para tener la cara tan dura de hacerse la foto, como lo hizo recientemente la comitiva del Partido Popular de Vila-real con los comerciantes de la ciudad, cuando la Diputación no aporta un euro al comercio, la Generalitat no convoca ni resuelve las subvenciones, y el único apoyo económico directo (200.000 euros en bonos comerciales) lo aporta el Ayuntamiento.
El incremento de la ayuda del Gobierno de España, esos más de 5.000.000 de euros en los últimos años, ha sido determinante. Si la aportación del gobierno autonómico y la Generalitat hubiera crecido en la misma medida, Vila-real habría recibido un millón de euros más.
Ahora, con todos los datos y pruebas encima de la mesa tras dos años y medio del desgobierno del cambio, reclamaremos lo que es nuestro. Porque, para mí, siempre Vila-real primero. Dato mata relato.
Alcalde de Vila-real
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