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Opinión | EL TURNO

Reflexión necesaria desde la responsabilidad

España vive un momento político complejo. La polarización, el desgaste institucional y la sensación de bloqueo permanente están generando un profundo malestar social. No podemos ignorarlo. Cada día que Pedro Sánchez permanece en la Moncloa aumenta la desafección de muchos ciudadanos que sienten que el rumbo del país no responde a sus preocupaciones reales. Y cuando esa desafección crece, lo que emerge no es la moderación, sino el voto de enfado. Ese voto de castigo nace de la sensación de que el sistema no escucha, de que las reglas no son iguales para todos. Y ante esa realidad, el Partido Popular es la apuesta segura.

Es legítimo explorar vías que permitan articular una alternativa sólida al actual Gobierno. España necesita estabilidad, seguridad jurídica, rigor económico y respeto institucional. Pero esa construcción no puede hacerse renunciando a nuestra identidad. El Partido Popular es un partido de Estado, de gestión, de principios firmes y vocación mayoritaria. Nuestra fuerza siempre ha sido la centralidad, la capacidad de integrar, de dialogar y de ofrecer soluciones reales.

Lo hemos demostrado allí donde gobernamos: gestionando, bajando impuestos, mejorando servicios públicos, generando oportunidades. Frente a eso, aquellos que se erigen como salvadores de la patria han demostrado sentirse más cómodos en la oposición que en la responsabilidad de gobierno. Lo vimos en la Generalitat y también en el Ayuntamiento de Almassora, donde se marcharon rápidamente y por la puerta de atrás. Gobernar exige compromiso, trabajo técnico, negociación y resultados. No basta con proclamas ni con discursos que apelan al descontento sin ofrecer soluciones viables.

Queremos escuchar a quienes se sienten abandonados, especialmente a muchos jóvenes, y ofrecerles respuestas serias, creíbles y eficaces. Pero hacerlo desde la libertad, la moderación y el respeto a las instituciones que sostienen nuestra democracia. Nuestra misión no es competir en radicalidad, sino ofrecer estabilidad. No es alimentar la ira, sino transformarla en propuestas. El PP fue, es y debe seguir siendo un partido que aspira a gobernar para todos. La confianza se gana gestionando, no gritando.

Alcaldesa de Almassora

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