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Opinión | TRIBUNA VECINAL

Aquí no sobra nadie

Me planteo muchas veces dejar de ver las noticias, seguramente sería más feliz, por aquello que dice el refrán: ojos que no ven, corazón que no siente. Me espanta la falta de criterio y de sentido común de algunos comunicadores y gobernantes.

Por nuestro país han transitado y habitado iberos, celtas, fenicios, griegos, cartagineses, romanos, visigodos y árabes. Si alguien cree que su sangre es pura está muy equivocado.

Muchos de vosotros tendréis padres o abuelos que han sido emigrantes, que iban a Francia a la vendimia o a trabajar en la creciente industria alemana, y estaréis pensando: sí, pero iban con contrato, con papeles. Y admito que esa es la mejor manera y lo que hemos de exigir a nuestros representantes es una gestión conveniente a las circunstancias. Ideas claras, un plan de actuación serio, eficiente, que le pongan ganas de trabajar es lo que hace falta en la administración y lo que les pido a los que vienen de fuera. Trabajo hay por la demanda de personal en la hostelería, en la agricultura o en los comercios. Y más puestos de trabajo que van a quedar disponibles con los nuevos pensionistas que ahora llaman boomers y ya se va notando cuando uno busca electricista, fontanero o albañil.

Brazos abiertos

Siempre hemos sido un pueblo que ha sabido recibir con los brazos abiertos a refugiados que escapan de conflictos armados y a inmigrantes. No me gusta la política de Trump en materia de inmigración al más puro estilo del oeste con unas agresiones que hieren el alma. Pienso que no son conscientes de cuánto necesitan a las cuidadoras o a las limpiadoras que cuidan sus hogares. Aquí también tendríamos que valorar su trabajo. Nos faltan transportistas porque todos deseamos regresar a casa con nuestras familias tras la jornada laboral y no pasar la noche en un área de servicio o haciendo ruta en la carretera.

La culpa de lo que muchos llaman paguitas no la tienen los inmigrantes, sino el sistema que hemos permitido y, de esto, todos somos responsables y aún más nuestros políticos porque es fácil aprobar leyes que no van a sufragar de su bolsillo.

Los ciudadanos pagamos muy caros esos votos que compran y me pregunto cuánto tiempo más podrá resistir nuestro sistema y hasta cuándo durará la paciencia de los ciudadanos. Aquí no sobra nadie, faltan manos y cerebros.

Presidenta de la Asociación de Vecinos La Choquera y vocal de Coasveca

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