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Opinión | BABOR Y ESTRIBOR

ETA en la calle

Entre tanto el núcleo duro del sanchismo arremete contra Felipe González (Ángel Víctor Torres, ministro de Memoria Histórica, le ha pedido directamente que se vaya del PSOE), el histórico líder no deja de opinar en libertad, señalando cuán incomprensible le resulta el papel que viene jugando la consejera socialista de Justicia del Gobierno Vasco, María Jesús San José, en su colaboración necesaria para la puesta en semilibertad del jefe de ETA, Mikel Garikoitz Aspiazu Txeroki, condenado a 377 años por un cúmulo de actos criminales; entre ellos el asesinato de dos jóvenes guardias civiles, desarmados y de paisano, en la localidad francesa de Capbreton. El tal Txeroki fue quien colocó la bomba lapa en el coche del entonces secretario general de las Juventudes Socialistas de Euskadi, Eduardo Madina, que logró sobrevivir milagrosamente tras amputarle una pierna. Días después de la salida del capo de asesinos conocíamos la misma gracia concedida a Asier Arzallus, uno de los ejecutores del periodista José Luis López de la Calle, tras cumplir íntegramente solo 15 meses de una condena de 30 años de prisión. En octubre pasado, merced los acuerdos soterrados entre EH Bildu y el Gobierno de Pedro Sánchez, salía por la puerta de la prisión de Martutene, saboreando la semilibertad, el asesino múltiple Carlos Iglesias, alias Gadafi, sobre el que pesa una condena de 1.123 años por la autoría de 15 asesinatos y 20 atentados. En tan aberrante suma y sigue de bastardos intereses políticos, el apoyo parlamentario de los de Otegi a Sánchez se traduce en la aplicación de beneficios penitenciarios a más de 130 etarras con las manos manchadas de sangre, sin siquiera haber pedido perdón ni dar muestras de arrepentimiento. Puede decirse que ETA está en la calle.

La denuncia clara de Felipe ante la postura de indecente cambalache orquestada desde la consejería de Justicia controlada por el PSE-EE del que es secretario general el sanchista Eneko Andueza, ha tenido respuesta de este último. Andureza rechaza «recibir lecciones» del expresidente del Gobierno y defiende la legalidad de las medidas penitenciarias favorables a los criminales de ETA, desplegando su ya habitual vehemente verborrea: «Ya está bien de utilizar a las víctimas, es indecente y no lo voy a permitir». En otra onda muy diferente está el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), al considerar: «La aplicación del artículo 100.2 en este caso constituye un nuevo fraude en la ejecución de condenas a los presos de ETA». La organización presidida por Consuelo Ordóñez va más allá: «Estamos ante una amnistía encubierta absolutamente incompatible con el derecho de las víctimas a la justicia y contraria a nuestro ordenamiento jurídico». En román paladino: una felonía.

Para entender el grado de pasteleo entre EH Bildu y el PSOE vasco dirigido desde la Moncloa es preciso recordar a Otegi en el 2021: «Si para sacar a los 200 presos hay que votar los presupuestos, pues los votaremos». Llevamos tres años sin presupuestos, aunque Otegi sigue apoyando a Sánchez. Al tiempo, cada día hay menos etarras entre rejas. Deleznable.

Periodista y escritor

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