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Opinión | a fondo

¿Cuántos castigos más?

España es un estado de autonomías. Y el padre institucional es el Gobierno de España. A él recurrimos cuando quienes gobernamos no tenemos competencias para actuar. Cuando una tragedia supera límites y urgen respuestas que solo el Ejecutivo puede dar.

Es un deber legal. Como cuando la Constitución obliga a la Presidencia a elaborar unos Presupuestos Generales del Estado con carácter anual. Esos que el socialismo dinamita y niega desde el año 2023. Mucha propaganda sanchista y mucho ruido. Pero no hay hechos, solo mentiras.

Ya nadie cree a Pedro Sánchez, porque el sanchismo es sinónimo de fraude. Pero ya no solo es la mentira la que castiga, es el hostigamiento y el martirio. La negación de las responsabilidades y el abandono de las competencias que la ley establece. La destrucción del Estado en sí mismo.

Y si lo uno nos hace daño, porque nos priva de las inversiones y la financiación justa que permite el desarrollo e infraestructuras que nuestra provincia merece, lo otro nos somete con flaco favor. Porque ya no solo se deja de proyectar un país mejor, con retos y oportunidades, sino que se niega lo que por justicia el Gobierno de España debe dar a nuestra tierra. Soluciones y respuestas.

En 2024 vivimos una situación dramática como consecuencia de una riada trágicamente histórica. Y esta tierra, querido vecino (la suya, la mía) fue marginada y vilipendiada por Pedro Sánchez. Ese político que perdiendo las elecciones pactó con separatistas y terroristas para asegurarse la Presidencia y humillar a España.

Pedro Sánchez nos negó en 2024 los fondos que 106 municipios reclamaban. El Gobierno de España excluyó a la provincia de la orden extraordinaria de ayudas para los damnificados. Dinero que tuvo que ser asumido y financiado por esta casa, que es la suya, y por la Generalitat valenciana, la institución que representa a todos los valencianos.

La recuperación era el objetivo. Y a ello nos dedicamos en cuerpo y alma. Pasado más de un año los números son claros. Más de 44 millones de euros de la Diputación de Castellón y de la Generalitat valenciana han hecho posible que 106 localidades de la provincia recuperen infraestructuras, caminos y pistas. Servicios dañados por la riada que hoy vuelven a estar en estado óptimo porque las políticas útiles del PP al frente de las instituciones responden.

Al otro lado el sanchismo. Con 12 ayuntamientos a los que se concedió miseria. Y además condicionada. Porque mientras los gobiernos del PP otorgaron ayudas directas e inversiones sin pedir nada a cambio, Sánchez concedió migajas que llegarían solo si el afectado financiaba el 50% de la obra. Si el ayuntamiento no pagaba la mitad, Sánchez tampoco pagaba su parte.

Ruina para nuestra tierra y falta de soluciones que no solo demuestran la nula sensibilidad del sanchismo. Es que el socialismo que hoy preside esta provincia se postra a sus pies y acata. Lacayos de unas siglas para mayor castigo de los municipios que gobiernan. Porque nunca antes un partido demostró tanto fervor por su líder y tanto abandono hacia su pueblo.

Este sometimiento no ha sido el único. Harry, ese nombre que se ha dado a la borrasca que provocó destrozos de gravedad en la costa de norte a sur de nuestra provincia este pasado enero, ha dejado daños de calado y, una vez más, hemos vuelto a dirigirnos al competente, al padre Estado, para que actúe y resuelva. De nuevo exclusión y abandono. El no por respuesta y el castigo por expreso deseo de Sánchez. Y la provincia, otra vez, castigada. El Gobierno de España no ha atendido la demanda de esta Diputación ni tampoco la exigencia de cada uno de los municipios que vieron cómo la fuerza destructiva de Harry atacaba a nuestras playas.

Ruina para nuestra tierra. Una vez más y por partida doble. Porque muchas de estas poblaciones a las que Harry ha destrozado con la furia de su oleaje, siguen esperando las infraestructuras que permitan protección frente a erosión. Bien lo sabe Torre de la Sal, en Cabanes, donde el socialismo solo busca perpetrar derribos. O Almenara, donde sigue pendiente la ejecución dos espigones porque Pedro Sánchez no cumple sus obligaciones. O Moncofa, donde los daños castigan y vuelven a castigar sobre mojado.

Mi tierra es única. Una provincia de valientes, heredera de un pueblo que se esfuerza, emprende y progresa. Que no se amilana ante la hostilidad de un Estado que ya no es padre, es verdugo. Y que mira al futuro convencida de que entre todos lograremos acabar con la destrucción del sanchismo para construir prósperos puentes y desarrollo. Esta Diputación de Castellón seguirá ejerciendo de ariete. El escudo para nuestra gente y la pica para noquear a quien ose atacarnos. Caerá la mentira y triunfará la verdad. Ya queda menos.

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