Opinión | A FONDO
ITV: Ineficacia, Tardanza y Vergüenza
Desde hace tiempo hay una conversación que se repite en la calle, en el trabajo o al cruzarte con cualquier vecino: conseguir cita para la ITV se ha convertido en una auténtica odisea. No es una exageración. Es, literalmente, lo que comenta la gente. Personas que entran cada mañana en la web esperando que aparezca un hueco. Gente que llama sin éxito. Conductores que miran el calendario con preocupación porque la fecha se acerca y la administración, sencillamente, no responde. Entonces pasa algo que no debería ocurrir nunca, ciudadanos que quieren cumplir con sus obligaciones, pero no pueden hacerlo.
La Generalitat no actúa
Conviene recordar que la ITV depende de la Generalitat valenciana. No estamos ante un fenómeno inevitable ni ante un problema difuso. Es un servicio público concreto que lleva demasiado tiempo funcionando mal sin que se hayan adoptado soluciones. Desde la llegada del Partido Popular al Gobierno autonómico no se ha hecho nada para mejorar y ampliar la prestación. No hablamos de despistes ni de irresponsabilidad ciudadana. Hablamos de trabajadores y trabajadoras que necesitan el coche para desplazarse, de autónomos y autónomas que dependen de una furgoneta para ganarse la vida y de familias que simplemente utilizan su vehículo en su día a día. La ITV no es opcional, pero para cumplirla primero tiene que existir un servicio que funcione. Cuando las citas se retrasan meses, el problema sale del papel y entra en la vida diaria. Hay que moverse igualmente, necesariamente. Y hacerlo implica asumir un riesgo injusto: una sanción por algo que no depende de uno mismo. Además, no hablamos de un servicio cualquiera. La inspección técnica existe para garantizar la seguridad vial. Precisamente por eso resulta incomprensible que el propio sistema impida cumplirla dentro de plazo.
Propuestas frente a la parálisis
Las consecuencias de no poner solución se ven cada día: desplazamientos a otras provincias como Tarragona o Teruel para pasar la ITV, jornadas laborales perdidas para cuadrar horarios imposibles y vehículos parados cuando deberían estar trabajando. O circulando, irremediablemente, con el riesgo que eso supone. Porque soluciones existen y además son conocidas: reforzar el servicio cuando aumenta la demanda, ampliar horarios si hay saturación, habilitar más unidades móviles, sobre todo en las zonas rurales, y ampliar la red de estaciones fijas. De hecho, esta misma semana, desde el Grupo Socialista llevamos al Pleno de la Diputación una moción para pedir a la Conselleria de Industria medidas inmediatas y concretas como las comentadas. Que, en un plazo de tres meses, reduzcan las listas de espera a un máximo de siete días.
Pues bien, el Partido Popular votó en contra. Para sorpresa de nadie. Sí, ya sé que debería parecernos insólito que quienes deben servir al interés público se opongan a pedir soluciones a un problema que afecta a tantas personas, pero, lamentablemente, es la tónica habitual. Así de alejados de la realidad viven los populares, o así de subordinados a su partido. Entre el interés general y la disciplina de partido, lo tienen claro: siempre la segunda opción.
En municipios como l’Alcora la escena se repite cada vez que llega la ITV móvil: colas interminables si la atención es presencial, teléfonos colapsados cuando la cita se gestiona por vía telefónica y es prácticamente inviable un sistema on line porque los turnos desaparecerían en cuestión de horas ante el colapso de toda la provincia.
Si se conoce la problemática (que se conoce), existen propuestas viables y aun así no se actúa, la explicación ya no es la dificultad, sino la prioridad política. Normalizar los plazos no es una reivindicación partidista (insisto) es de la ciudadanía, con la finalidad de hacer que el servicio funcione.
En política se habla mucho de grandes proyectos e inversiones o planes estratégicos. Todo eso importa, pero la credibilidad institucional también se mide en cosas pequeñas. Poder pasar la ITV cuando toca es una de ellas. Tan simple como eso. Cuando lo cotidiano falla, la confianza se resiente.
Al final, la política útil es menos grandilocuente de lo que parece, consiste en detectar dónde la vida diaria se complica innecesariamente y arreglarlo.
Con la inspección técnica ocurre exactamente eso.
Mientras el Consell siga de brazos cruzados y el PP provincial votando en contra de soluciones realistas, las siglas de la ITV seguirán significando para los castellonenses lo que son hoy: Ineficacia, Tardanza y Vergüenza.
Alcalde de l'Alcora y secretario general del PSPV-PSOE en la província de Castellón
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