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Opinión | A CONTRALUZ

Ángel Báez

Ángel Báez

Director del diario Mediterráneo

Ciberdelitos de andar por casa

Hay un momento muy concreto en el que todo puede cambiar: cuando miras el móvil, lees un mensaje extraño y, por un segundo, dudas. Puede ser tu banco que, de manera sorprendente, ha perdido tus datos; o un paquete que nunca esperas y que no ha podido entregarse; incluso, una multa por exceso de velocidad por una carretera que nunca has pisado. Esto es el día a día y, a veces lo detectamos al vuelo, pero otras nos hace pensar.

Solemos creer que los ciberdelitos van de hackers brillantes atacando a grandes empresas, pero la realidad es mucho más de andar por casa. Los delitos cometidos por internet se disparan. Solo en Castellón se dan unas 15 denuncias al día, según el Ministerio del Interior. Y la mayoría no son ataques a multinacionales, sino estafas a personas normales y corrientes.

El truco casi siempre es el mismo: meterte prisa y tocarte la fibra. Te pueden advertir de los apuros de un hijo al que no conoces de su existencia. Y si piensas que te van a bloquear la cuenta bancaria, pinchas en el enlace antes de comprobar nada. Ahí está la clave. No es tecnología punta, es psicología básica.

Lo preocupante es que estas estafas suelen afectar más a quienes tienen menos herramientas para defenderse. Personas mayores que no han crecido con internet, gente que vive sola, ciudadanos que no están familiarizados con ciertos avisos digitales. A veces sienten vergüenza cuando se dan cuenta de que les han engañado, y eso hace que no siempre denuncien.

Internet, ya lo sabemos, es un universo de oportunidades y vivencias, pero también una jungla en la que nos incorporamos cada día sin las armas de autodefensa que nos protejan de los caníbales que siempre encontramos al acecho.

Director de Mediterráneo

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