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Opinión | COSAS MÍAS

Felipe II en Castelló

Dos veces visitó Felipe II la ciudad de Castelló, aunque en ambas visitas la estancia fue muy breve. En el verano de 1563, el Rey, acompañado de Isabel de Valois, su idolatrada tercera esposa, y de su primogénito, inició un viaje por la península con la idea de visitar sus dominios y reunir a las cortes en Monzón, para que juraran al malhadado príncipe Carlos como heredero. Finalizada la reunión parlamentaria, el inquisitorial monarca de negro atuendo partió hacia Barcelona, el 23 de enero de 1564, donde permaneció tres meses, llegando a disfrutar de los carnavales, algo que no parece encajar demasiado con su idiosincrasia frailuna. Seguidamente, marchó con su séquito palatino hacia Valencia, pasando por Castelló en el itinerario.

El monarca entró el día 13 de abril por el portal del Hospital de Trullols, al final de la calle Mayor, la cual recorrió hasta llegar a la iglesia arciprestal, donde oró en el presbiterio, contemplando el nuevo retablo obra de Paolo de Santo Leocadio. A su salida se le regalaron dos fuentes de plata, con el escudo local grabado, llenas de dulces. De inmediato, por la calle de Enmedio llegó al portal dels Gascons (confluencia de la Puerta del Sol con la calle de Enmedio), por el que abandonó la villa. De su largueza, es testimonio la orden a uno de sus ayudas de cámara, de devolver las dos bandejas de plata con que le habían obsequiado, requiriendo que fueran entregadas a la iglesia. Al día siguiente, con toda solemnidad, hizo su entrada en Valencia, prolongando su estancia hasta el día 25 en que retornó a El Escorial.

Cronista oficial de Castelló

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