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Opinión | RECONTRA

Avenida Cevisama

La reconversión de Cevisama en el formato 360 by Cevisama, impulsado por Feria Valencia e integrado con Feria Hábitat València, confirma lo que el sector ya intuía: el modelo clásico está muerto. Tras más de 40 años, se diluye en un evento híbrido que, para mayor ironía, se celebrará justo después de Cersaie, la cita italiana que marca el paso europeo. Mientras tanto, muchas grandes firmas han decidido que su mejor feria es su propia casa. Si el cliente quiere producto, que venga a verlo donde se fabrica. Globalización 1 – Feria tradicional 0.

Un corredor urbanístico

En este contexto, quizá la respuesta no pase por lamentar el pasado, sino por redibujar el mapa. Y aquí entra en juego una idea tan sencilla como audaz: convertir el gran eje industrial cerámico entre Vila-real y Onda en una feria permanente. No un recinto cerrado con moqueta y acreditaciones, sino un corredor urbanístico planificado como escaparate continuo: showrooms estables, centros de innovación, espacios de diseño, suelo terciario para hoteles y servicios, nodos logísticos conectados al ferrocarril, al aeropuerto y a la autovía.

Una Cevisama sin fecha de caducidad, abierta 365 días al año, donde la exposición no sea un evento sino una infraestructura. La provincia dejaría de depender de un calendario ferial para convertirse ella misma en recinto expositivo. Puede sonar ambicioso. Lo es. Pero entre una feria que se encoge y un territorio que se proyecta al mundo, quizá la verdadera modernidad consista en entender que la mejor feria no es la que se celebra una semana, sino la que se construye en el urbanismo.

Urbanista

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