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Opinión | COSAS MÍAS

El Castell Vell

Se supone que en Castelló, el viejo recinto romano del Castell Vell acogió un grupo militar islámico, que debió tener una cierta autoridad administrativa sobre la zona, además de su misión defensiva y de salvaguarda de las gentes del llano. Esta fortificación estaba integrada en la línea de defensa costera, de la que también era componente el más reconocido fortín benicense de Montornés, único castro de la zona citado en textos escritos.

El Castell Vell presenta una estructura adaptada a las irregularidades de la montaña y ofrece tres áreas antiguas de fortificación, siendo la primera datable en el siglo X, la segunda del siglo XI y la tercera de los siglos XII y XIII. La islamización del lugar acabó con la construcción romana de la que, para la posterioridad, solo quedaron restos de ajuar doméstico en la zona más vetusta y más prominente en altura. Del mismo tipo fueron los hallados a lo largo de las diversas excavaciones realizadas desde 1885, lo que constata un hábitat continuado de todo el periodo musulmán hasta la Reconquista.

En el primer recinto o alcazaba (sobirà) de forma poligonal quedan pequeños restos de un almacén y una cisterna, así como de varias torres cilíndricas: la que podría considerarse del homenaje; la poliédrico-cúbica de Tramontana, adosada a la muralla; la del NE, que conserva parte de sus muros con saeteras; las bases de las del SE y SO, así como la impugnable barbacana que aseguraba la entrada al recinto del NO. Las excavaciones no han permitido verificar las almenas o matacanes, que la épica fantasía de algunos.

Cronista oficial de Castelló

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