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Opinión

El nuevo ciclo comienza ahora

Ya casi nadie lo recuerda, pero las elecciones de este domingo en Castilla y León son herederas de una aparente jugada maestra de la Moncloa en la primavera de 2021 con una triple moción de censura en los gobiernos autonómicos de esta comunidad, Madrid y Murcia para aprovechar el declive de Ciudadanos y arrebatar el poder al PP. Tras superar aquel envite, Isabel Díaz Ayuso consiguió su primera mayoría absoluta y Alfonso Fernández Mañueco presidió el primer gobierno de coalición con Vox, que en unos comicios anticipados en 2022 logró el 17,6% de los votos en el que ha sido hasta ahora su techo electoral. De los resultados de las elecciones de este domingo, convocadas en tiempo y forma, se pueden sacar muchas conclusiones. Pero una sobresale por encima de todas las demás: el crecimiento de Vox tiene límite y en esta ocasión, sin desmerecer que mantiene los resultados de hace cuatro años, solo ha logrado un escaño más.

Desgaste

El sueño de ganar tiempo hasta acabar sustituyendo al PP se desvanece y el tiempo, a partir de ahora, puede ser más un factor de desgaste que de crecimiento. A ello pueden haber contribuido muchas cosas. La espantada del gobierno autonómico, los últimos escándalos en la dirección del partido de Santiago Abascal y la sinrazón de su referente internacional, Donald Trump, en Irán y en Venezuela. También puede haber contribuido que esta ha sido la campaña reciente en la que más sintonía ha exhibido el PP local con el PP nacional y en la que Alberto Núñez Feijóo parece haber empezado a desinhibirse respecto a Vox. Habrá que ver qué lectura hace Santiago Abascal del resultado, pero parece difícil que pueda seguir bloqueando los gobiernos autonómicos en los que puede ser decisivo, empezando por Extremadura. El horizonte de Andalucía tampoco parece muy prometedor como para llegar a esas elecciones sin tomar ninguna decisión o provocando una repetición electoral en Extremadura.

El techo de Vox también deja en evidencia el elixir que la Moncloa prepara para este ciclo electoral basado en levantar un muro contra el ascenso de la extrema derecha. El candidato socialista en Castilla y León, Carlos Martínez, ha mejorado los resultados de hace cuatro años. Lo ha hecho en el último tramo en la ola del No a la guerra, pero ha forjado su fortaleza en no alinearse acríticamente con el actual secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y en fortalecer la implantación territorial del partido y en un discurso apegado a los territorios, empezando por Soria, de donde ha sido alcalde durante 19 años. Quizás esa es la línea de futuro en el campo socialista más allá del equilibrismo para mantenerse en el poder a cualquier precio.

Con todo, queda claro que la responsabilidad de formar gobierno corresponde a Alfonso Fernández Mañueco, que ha mejorado los resultados del PP en una comunidad en la que gobierna desde hace 45 años, y dobla en escaños, votos y crecimiento a Vox. La entereza que ha mostrado frente a este partido le debe servir ahora para lograr un apoyo que se encuentra más que avalado por los electores, pero dejando claro que el suyo es un proyecto que se mueve dentro de la legalidad constitucional y dentro del marco de la UE, más necesario que nunca frente a las andanadas de los amigos de Vox.

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