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Opinión | PECES DE CIUDAD

Eternamente Gaza

La policía israelí ha asesinado a dos niños palestinos y a sus padres en Cisjordania, disparándoles en la cabeza cuando la familia regresaba de un viaje a Nablus para realizar compras por Ramadán. Los asesinatos se produjeron horas después de que colonos israelíes mataran a un joven, en Qusra, y apuñalaran a su padre. La muerte se extiende en los Territorios Ocupados de Palestina, mientras en Gaza siguen los bombardeos, el exterminio de una población superviviente que se recoge en campamentos, bajos tiendas que no resisten las dificultades climatológicas, con el cierre de los corredores humanitarios «por motivos de seguridad», impidiendo la llegada de alimentos y asistencia sanitaria. Muriendo en Gaza, junto a la guerra ilegal iniciada por Netanyahu y Trump en Irán, junto a la invasión y muerte también en Líbano. Porque Israel está cumpliendo sus objetivos de ir tomando territorios en Oriente Próximo para anexionarlos al gran proyecto de la Tierra Prometida, el gran imperio del genocida Netanyahu para dominar esta región, máxima productora de petróleo.

He visto La voz de Hind Rajab, película de la directora tunecina Ben Hania, que recoge las últimas palabras de una niña palestina atrapada en un coche junto a su familia, asesinados a tiros, en Gaza. La estremecedora voz de la niña de 6 años transmite el horror de la guerra, la angustia, y la infinita tristeza e impotencia al no poder ser rescatada por la Media Luna Palestina que mantuvo durante horas la vida oral de la pequeña. La guerra no cesa, el imperialismo de dos genocidas está desbaratando el mundo sin remedio. No a la Guerra es el grito que convocan movimientos sociales y partidos de izquierda para manifestarnos en València el sábado 21. En Castelló se está organizando una concentración para el día 20.

Periodista

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