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Opinión | BABOR Y ESTRIBOR

Qué perdón, México

Colea la polémica sobre unas recientes manifestaciones de Felipe VI sobre el papel de España en la creación de México, proyecto netamente español. Cuando llegó Hernán Cortes no existía país alguno y sí una serie de colectivos nativos subyugados al sanguinario terror azteca. En un acto con el embajador mexicano en Madrid, el Rey deslizó comentarios interpretados al gusto de cada paladar político y periodístico. Yo estoy con el historiador y escritor de aquella nación hermana, Juan Miguel Zunzunegui, especialista en lo que algunos denominan conquista y otros muchos estudiosos definen como alianza de civilizaciones con el arma fundamental de la evangelización. Zunzunegui, nacido en Ciudad de México, ha sido meridiano en la interpretación de lo dicho por el monarca español: «Felipe VI ha hecho una reflexión serena , sensata y llena de realidad histórica que en ningún momento supone pedir perdón. Lo que ha dicho es que hubo abusos y claro que los hubo. Igual que cuando los romanos llegaron a España; y durante la Guerra de Troya; y cuando los persas se enfrentaron con los griegos; y en cada momento de la civilización humana. Pero hay que tener en cuenta, y eso también lo ha recalcado Felipe VI de manera clarísima, que España ha sido el único país que, de manera formal, institucional y legal intentó siempre evitar esos abusos». El historiador mexicano recuerda las medidas legales establecidas por la Corona «desde las primeras disposiciones de la reina Isabel en 1504, pasando por las Leyes de Burgos, las Leyes Nuevas y la controversia de Valladolid, hasta la compilación total de las Leyes de Indias». Añadiendo: «Lo que no ha dicho Felipe VI, y tal vez sí debió mencionarlo, es que los excesos fueron castigados».

Cuando llegaron los españoles, a los que se unieron los pueblos sometidos, el imperio azteca realizaba unas 10.000 ejecuciones públicas al año en el transcurso de brutales rituales. La política de la Corona en el siglo XVI, a través del virreinato, unificó a los indígenas, propiciando el mestizaje y la fusión de culturas. El legado de España se materializa en hospitales, catedrales, el urbanismo de ciudades dotadas de infraestructuras para el bienestar de los nuevos súbditos, puertos, puentes, carreteras y la creación de una administración propiciadora del nacimiento de México.

Debería Su Majestad Felipe VI pronunciarse con mayor cautela cuando se trata de asuntos expuestos a la manipulación de políticos sectarios y opinadores indocumentados. Máxime teniendo enfrente a la populista presidenta de México, Claudia Sheinbaum, títere del demagogo López Obrador. Aquel que tuvo la osadía de remitir carta al Jefe del Estado Español exigiendo un acto público en el que nuestro país pidiera perdón por la conquista que dice el expresidente mexicano: «Se realizó con crímenes». Crímenes los que se cometen a diario en el México del siglo XXI: 240.000 muertes violentas en 2025 según la ACLED.oy es la nación más peligrosa del mundo sin una guerra regular declarada. Perdón a su propio pueblo debe pedir Sheinbaum, al frente de un Estado fallido.

Periodista y escritor

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