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Opinión | EL TURNO

Un futuro prometedor

Hay momentos en la gestión pública que marcan un antes y un después no solo en la fisonomía de una ciudad, sino en la confianza de sus vecinos e inversores hacia sus instituciones. El proyecto de Sant Gregori ha sido, demasiado tiempo, una sombra que pesaba sobre Burriana; un laberinto de incertidumbres que parecía no tener salida. Hoy podemos decir con la cabeza alta que hemos dado un vuelco a una situación que hace apenas dos años y medio estaba completamente judicializada, bloqueada y sin un rumbo claro para los propietarios.

El compromiso de este equipo de gobierno con la transparencia y la seguridad jurídica no eran palabras vacías. Lo demostramos con hechos contables y decisiones firmes. Hemos impulsado una modificación de créditos de casi diez millones de euros, de los cuales más de 8,5 se destinarán si lo aprueba el pleno a la devolución de las cuotas de urbanización indebidamente cobradas. Cumplimos así con la demoledora sentencia del TSJCV a la gestión del anterior equipo de Gobierno y, sobre todo, con la palabra dada y la justicia que merecían los afectados. A través de expedientes individualizados, los propietarios recuperarán lo que nunca debió salir de sus bolsillos, poniendo fin a un agravio económico que se prolongó en exceso.

Pero nuestra hoja de ruta para Sant Gregori va más allá de reparar errores del pasado; se trata de construir el futuro con seguridad. Hemos dado instrucciones técnicas para reducir los valores catastrales de los terrenos, lo que se traducirá en una rebaja del IBI de un 20%. Un alivio fiscal necesario para quienes han mantenido su propiedad en un escenario de parálisis.

Hoy gracias a una gestión responsable, con altura de miras y de la mano de los técnicos municipales y expertos en urbanismo, el panorama es radicalmente distinto. Con la reciente adjudicación de la asistencia técnica y jurídica este marzo, y la nueva empresa preparada para retomar los trabajos bajo un modelo de gestión directa. Y sin la espada de Damocles de un Pativel paralizado por la GVA, Burriana recupera el control y la ilusión para desarrollar sus 2,5 millones de metros cuadrados en primera línea de costa. El proyecto más ambicioso de Castellón vuelve a resurgir de las cenizas, como nuestro ciclo fallero, pero esta vez con las garantías que ofrece una administración seria. Los propietarios tendrán la libertad de decidir su camino, pero lo harán con la certeza de que su Ayuntamiento ya no es un obstáculo, sino el motor que garantiza que Sant Gregori sea, por fin, la joya del Mediterráneo que todos soñamos para dar un futuro mejor a nuestra ciudad.

Alcalde de Burriana

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