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Opinión | LA RÚBRICA

Gestión turísticabajo sospecha

Las fotos y flashes para el autobombo de Begoña Carrasco no pueden tapar los continuos escándalos de su gobierno. El último capítulo nos lleva al Patronato de Turismo que lidera la negacionista Arantxa Miralles. Y no es un hecho aislado, sino un síntoma más de una forma de gobernar basada en la opacidad y la falta de rigor.

Cuando más del 70% del gasto se tramita como contrato menor, cuando la propia Intervención Municipal advierte de «posibles fraccionamientos» y cuando la Fiscalía decide abrir diligencias para investigar, ya no es una simple discrepancia política: es un problema grave de gestión pública. Es preocupante que, en lugar de asumir responsabilidades, la edil de Carrasco opte por negar la evidencia y desacreditar informes técnicos. Rebatir el posible fraccionamiento no es solo una huida hacia adelante, es cuestionar el trabajo del propio interventor del ayuntamiento.

Lo terrible es que este caso no llega solo. Se suma a una cadena de decisiones que dibujan un patrón inquietante: el escándalo de las multas de Cristian Ramírez, las dudas éticas en torno a la plaza de funcionario que, sorpresa, ha conseguido el concejal del PP Francisco Cabañero y, ahora, una gestión contractual bajo sospecha. Un modelo donde las reglas se interpretan con excesiva flexibilidad cuando conviene.

Castelló merece algo más. Merece transparencia, ejemplaridad y honradez. Un gobierno que entienda que gestionar dinero público es un ejercicio de responsabilidad… y de respeto a la ciudadanía.

Portavoz del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Castelló

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