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Opinión | A CONTRALUZ

Ángel Báez

Ángel Báez

Director del diario Mediterráneo

Entre cifras y letras

En este cierre del primer trimestre del año, los departamentos financieros de las empresas están metidos de lleno en esas interminables hojas de cálculo que los más profanos nunca llegaremos a entender en su justa medida y que, incluso, detestamos. Estos buceadores numéricos e intérpretes del cálculo atraviesan hoy un via crucis extra con el que no contaban: los sobrecostes derivados de un conflicto internacional que ha echado por tierra toda su previsión anual, lo que puede quedar al arbitrio, si nada o nadie lo remedia, de los departamentos de recursos humanos, que esos sí saben de letras a la hora de elegir aquellas iniciales que esconden las regulaciones laborales.

Así, entre cifras y letras, nos vemos de nuevo en una delicada situación que nadie preveía, ni los que hace unos días llenaban de gasóleo el tractor para las protestas antitratados europeos ni los que suspiraban por una relajación del corset europeo a unas emisiones de CO2 que deben velar por el aire limpio (que todos queremos) pero a costa de que sectores industriales, hoy vitales para esta provincia, dejen de respirar.

Y entre tanto, nos llega el IPC, esas siglas que nos calibra el coste de la vida en la báscula de lo irremediable. Pues también nos llega a la misma cesta de la compra esa actualidad que nos habla de estrechos marítimos en medio del desierto; de líderes que, a cada calentón y bravucanada, les acompaña el indiscriminado reparto de proyectiles que llenan de incertidumbre lo más cotidiano. En días donde nos abocamos a una larga caravana de ansiedad para huir del estrés y la rutina, tan dados a procesionar el sufrimiento, está claro que no nos queda otra que la esperanza en la resurrección.

Director de Mediterráneo

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