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Opinión | MIRADA ABIERTA

De tratase trata

Lo ocurrido en la localidad de Nules es vergonzante: personas hacinadas, explotadas e invisibilizadas, sometidas a condiciones laborales esclavistas, viviendo en la casa de nuestro vecino.

La intervención de la Guardia Civil ha permitido aflorar una situación de trata de seres humanos en pleno siglo XXI. Se trata de una explotación basada en la vulnerabilidad de personas que carecen de protección efectiva. Sobre quienes han organizado y sostenido esta red debe recaer todo el peso de la ley. Junto a ello, resulta imprescindible un rechazo social firme y explícito. La sociedad civil, las instituciones y el tejido empresarial deben posicionarse de forma clara frente a este modelo sustentado en la degradación de las personas.

El caso de Nules pone de manifiesto un problema: la existencia de bolsas de economía sumergida asociadas a situaciones de irregularidad. Este contexto favorece dinámicas de abuso, al situar a miles de personas fuera del perímetro real de derechos y garantías.

En este escenario, resulta especialmente adecuada la propuesta del Gobierno de España de avanzar en la regularización de personas migrantes ya presentes en nuestro país, respaldada por numerosas organizaciones sociales. Se trata de una medida orientada a incorporar a la legalidad a quienes ya forman parte del sistema productivo, permitiendo aflorar empleo, reforzar el control público, dificultar las situaciones de explotación y garantizar condiciones dignas.

Y, frente al discurso político que alerta sobre impactos en el empleo o en la cohesión social, los indicadores económicos reflejan una evolución favorable del mercado laboral, con mejores salarios y menos temporalidad, y una reducción de las desigualdades, lo que sugiere que la integración ordenada de población trabajadora constituye un factor de estabilidad, progreso y mejora de la calidad de vida.

La cuestión de fondo es el modelo de sociedad que se desea consolidar. Y Nules ha mostrado con crudeza las consecuencias de cerrar los ojos y no afrontar el problema.

Economista

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