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Opinión | Punto de vista

Me gusta trabajar

Pues eso. Mucha gente no lo entenderá, porque para ellos ir a trabajar es un castigo y están deseando que llegue el fin de semana, las vacaciones y la jubilación. Yo no, descanso cuando toca, pero no mucho. Salgo de casa, conduzco hasta la oficina y el viaje me resulta agradable porque me da tiempo a reflexionar sobre diferentes asuntos. Llego a mi despacho, donde estoy muy a gusto. Lo compré hace muchos años y me durará muchos más, y me encanta. Sillón ergonómico. Doy los buenos días a todos mis compañeros, con los que además me llevo muy bien, y normalmente el paisaje es de sonrisas y cordialidad. Realizo un trabajo muy interesante que me apasiona, lo encuentro intelectualmente satisfactorio y prácticamente más. Puedo ayudar a la gente a resolver muchos problemas y evitar que caigan en otros. Lo hago lo mejor que puedo y, con sinceridad, creo que no mal; tengo muchos años de experiencia y otros de formación y oposición. Consigo una retribución correcta y muchas personas tienen un buen trabajo conmigo, formamos un equipo con buen ambiente. Me pasa el tiempo volando, procuro estudiar y aprender algo nuevo cada día, y casi sin enterarme me llega la hora de volver a casa. A veces, tras jornadas de 12 horas, dejo preparado algo para el día siguiente y me retiro con la conciencia tranquila y feliz de haber hecho bien mi trabajo. Satisfecho de estar rodeado de gente agradable y de conocer a muchas personas interesantes que suelen estar contentos con el trato. Desde luego, el trabajo que eliges tiene que gustarte e incluso apasionarte porque lo harás el resto de tu vida, así que hay que elegir bien.

* Joaquín Serrano es notario y doctor en Derecho

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