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Opinión | PECES DE CIUDAD

A Dios rogando y con el mazo dando

El genocida Netanyahu prohibió, el pasado domingo, la celebración de la Santa Misa y Procesión de Ramos en Jerusalén, en la iglesia del Santo Sepulcro, a cargo del Patriarca latino y el resto de representantes del cristianismo. La decisión es otra muestra de apartheid del pueblo palestino, que convive pacíficamente entre cristianos y musulmanes. La decisión del gobernante de la ignominia es un paso más en la guerra ilegal contra Palestina, es seguir agrediendo y marginando en los Territorios Ocupados. Varios dirigentes y colectivos sociales israelís han alzado la voz para que el líder supremo del sionismo deje en paz Cisjordania. Las puertas de acceso al Santo Sepulcro, en el barrio cristiano de Jerusalén han permanecido cerradas, impidiendo la celebración de la entrada de Jesús en la ciudad santa por primera vez en siglos de historia.

Mientras, en Gaza se intenta sobrevivir a la muerte, sufriendo más ataques, más bombas, sufriendo las adversidades climáticas bajo tiendas de campaña. Y en Cisjordania la violencia y la muerte es constante, el Ejército israelí y los colonos ocupantes ilegales del territorio no cesan en sus ataques. Netanyahu no detiene su ofensiva, el exterminio de un pueblo para apropiarse de un país, como está haciendo en Líbano, bombardeando y expulsando a sus habitantes, casi dos millones de desplazados en su propia tierra. En Irán, Netanyahu sigue bombardeando ejes energéticos, amenazando con más avances, y todo con el gran apoyo de otro personaje genocida e imperialista, un Trump desesperado y gozoso de alcanzar tanto poder, de mantener en vilo a todo el planeta. Y todo por el petróleo. No hay más. Aquí, los seguidores de Trump, la derecha y su ultraderecha procesionarán esta Semana Santa, a Dios rogando y con el mazo dando.

Periodista

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