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Opinión | BABOR Y ESTRIBOR

La guerra civil

Hoy hace 87 años del final de la Guerra Civil Española, con el famoso parte: «En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. Burgos, primero de abril de 1939. El Generalísimo, Franco». Cuentan que ese día el dictador estaba en cama afectado por la gripe, por lo que se tardó en emitir. A las 22.30, el locutor y actor Fernando Fernández de Córdoba leía el sucinto texto con voz engolada desde los micrófonos de Radio Nacional de España en Burgos. El próximo 18 de julio se cumplirá el 90 aniversario de la asonada militar, inicio de la contienda entre españoles. Aunque a lo largo de nueve décadas se han editado publicaciones de todos los colores, en esta ocasión echo en falta nuevos textos que salgan de los políticamente correctos bajo el dictado de la nefasta ley de memoria democrática de Pedro Sánchez, hija de la no menos nefasta ley de memoria histórica del amigo y asesor de los Rodríguez venezolanos, ínclito Zapatero. Al uno y al otro, más les valdría leer a testigos de aquellos hechos cainitas, caso del periodista republicano Chaves Nogales, exiliado a Francia en cuanto el Gobierno de Largo Caballero huyó a Valencia en noviembre del 36. Escribía entonces Chaves: «Ni blancos ni rojos tienen nada que reprocharse. Idiotas y asesinos se han producido y actuado con idéntica profusión e intensidad en los dos bandos que se partieran España».

Los más importantes generales que auparon a Franco confiriéndole el poder absoluto, lo hicieron convencidos de que tras la guerra este haría un traspaso de poderes a Don Juan de Borbón, restaurando la Monarquía. Empero, se hizo verdad aquello que se comentaba en las salas de banderas nacionales: «Franquito es un cuquito». Resultado, 39 años de dictadura con una posguerra de hambre y represión, imposible de analizar en este espacio. Represión que se había dado con saña en las dos retaguardias de los bandos contendientes, tal como recordaba Chaves. Ahora, el dirigismo ideológico de quienes no cejan en reverdecer las dos Españas, insulta a la inteligencia en el intento de endosarnos una versión romántica y buenista de los supuestos luchadores por la libertad frente al fascismo de los militares golpistas. El Frente Popular resultó un gran fracaso ejerciendo de pirómano; y una vez prendida la llama, primero Largo y después Negrín, echaron gasolina al fuego siendo incapaces de controlar los excesos de los comités dedicados a hacer la revolución con carta blanca. Cediendo al control de los servicios de inteligencia estalinistas, responsables de la creación de checas y brigadas especiales comunistas, como la que dirigía en Valencia el funcionario de Correos Apellániz, sembrando el terror.

En abril del 37 tuvo conocimiento Dos Passos del asesinato en la capital del Turia de su amigo José Robles, agregado de la República en la Embajada de la URSS. Robles fue purgado y el escritor dejó escrito: «La conciencia y la honestidad individuales son las primeras víctimas en sucumbir en situaciones convulsas». Siguen sucumbiendo.

Periodista y escritor

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