Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | EL TURNO

Dimensión de la Semana Santa

Cuando llega la Semana Santa nuestros municipios se transforman. Para quienes tenemos la responsabilidad de gestionar un municipio turístico, la Semana Santa es una manifestación viva de nuestra religión, un patrimonio inmaterial que hemos heredado y que considero tenemos el deber de preservar y proyectar hacia el futuro.

El simbolismo de la Semana Santa es profundo. Habla de recogimiento, de sacrificio y de fe. Es un lenguaje universal que, incluso quienes no comparten la fe, pueden comprender desde el respeto y la emoción.

En este contexto, quiero destacar de manera especial la labor incansable de nuestro párroco Josemi. Su implicación va mucho más allá de lo estrictamente religioso. Año tras año, con dedicación, cercanía y un profundo compromiso con el municipio, trabaja para que cada acto, cada celebración y cada detalle estén cuidados al máximo. Gracias a su esfuerzo, la vivencia espiritual se convierte también en una experiencia abierta, acogedora y comprensible para quienes nos visitan. Bajo su impulso, la fe se expresa con una belleza y una organización que atraen, emocionan y dejan huella en quienes nos acompañan durante estos días.

Juntos tenemos la capacidad para mantener viva la esencia de la tradición, contribuyendo de forma decisiva a que nuestra Semana Santa sea un referente religioso con reclamo turístico.

En nuestros municipios turísticos, esta celebración adquiere una dimensión adicional. Miles de visitantes llegan atraídos por nuestras tradiciones, nuestra gastronomía, nuestro clima, nuestras playas, esto genera actividad económica, impulsa el comercio local y refuerza la imagen de nuestro destino. Ahora bien, este crecimiento debe ir acompañado de responsabilidad. El equilibrio entre tradición y proyección turística es clave. Debemos apostar por una gestión sostenible, que respete los ritmos de la celebración y que garantice que quienes nos visitan entiendan y valoren lo que están presenciando.

Como alcalde, creo firmemente que la Semana Santa es uno de los mejores ejemplos de cómo tradición y desarrollo pueden ir de la mano. Sigamos cuidándola, respetándola y compartiéndola con orgullo. Y sigamos reconociendo a quienes, como nuestro párroco, hacen posible que cada año nuestra tradición brille con más fuerza, dentro y fuera de nuestro municipio.

Alcalde de Orpesa

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents