Opinión | TRIBUNA SINDICAL
Una triste realidad
La situación es grave, es muy grave, seamos realistas… La gestión continua de la sanidad pública sin que dicho personal se formara para ello, nos ha llevado a una situación difícil de revertir ya. Esperas de dos años para un scrinning de mama, para un cardiólogo o cardióloga de personas con cardiopatías, o a un especialista en oftalmología de personas con glaucoma y, así, con otras especialidades, dejan claro que el sistema no es eficaz.
Da igual que ya no nos faciliten los datos que pedimos sobre algunas listas de espera, estos casos están en la calle, son conocidos por quién quiere conocerlos y reconocerlos, claro. Al final, uno de los mejores sistemas públicos de salud del mundo acabará derrumbándose, no será nuevo, tenemos Canadá y otros países. Lo material, el dinero manda. ¡Qué pena! Solo existe un deber más que hacer a nuestros gestores políticos: se debe informar a la población de la situación actual y de la que vendrá y dejarse de reticencias con los datos. La población se merece, nos merecemos, conocer datos veraces y la situación presente y futura.
Al final, uno de los mejores sistemas públicos de salud del mundo acabará derrumbándose, no será nuevo, tenemos Canadá y otros países
No queremos saber solo lo que se hace, sabemos que las personas trabajadoras hacen bien sus faenas en condiciones, muchas veces. nada optimas. Queremos saber lo que no se está haciendo y debería hacerse para que la población reciba servicios de salud eficaces y qué piensan hacer para conseguirlo.
Señalar que, en esta situación dada, para realizar nuestras funciones sindicales reconocidas por la Constitución Española y el ordenamiento jurídico español, hasta la fecha, es tan difícil obtener una cita con algún o alguna director o directora general, como con el facultativo o facultativa especialista en traumatología. Esa es la dura y triste realidad.
Es imprescindible que exista un compromiso firme por parte de quienes toman decisiones
La población debe ser informada de las cuestiones que afectan a su salud y las organizaciones sindicales deben poder velar por ese derecho. Y no solo eso: es imprescindible que exista un compromiso firme por parte de quienes toman decisiones porque, sin información clara y accesible, no puede haber confianza ni participación real de la ciudadanía en un sistema que debería protegernos a todas y todos.
*J. Clemente Saz es delegado de Salud Pública de CCOO PV Comarques Nord
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