Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | COSAS MÍAS

Murallas y otras obras

La conservación del cerco de la villa fue un problema a lo largo de toda la edad media y singularmente en el siglo XIV. Hay constantes referencias documentales de exigencias de remiendo del mismo de los poderes públicos del reino. El contorno del baluarte de tapial, lo cual explica su constante deterioro, era de 845 brazas, lo que casi equivale a 950 metros lineales, comprendiendo una superficie de 180.000 m2. La construcción de cada tramo, con sus correspondientes torres, estaba a cargo de los vecinos que habitaban cada una de las parroquias, las cuales coincidían en uno de sus lados con la fortificación. Para su reclutamiento se movilizaban en grupos de diez (deenes), colectividades de trabajo que intervenían, asimismo, en construcciones de utilidad pública, como las reparaciones del azud común de Castellón y Almazora. Los materiales y la retribución del encargado de obras las pagaba el consistorio. En el imprescindible libro Elenco de fechas para la historia urbana de Castellón de la plana, publicado por la Sociedad Castellonense de Cultura, tenemos un numeroso compendio documental sobre las obras públicas de la población.

Refiere Sánchez Adell que en el primero de los Llibres de Consells, fechado en 1374, aparece un texto con las medidas del perímetro de la villa. Según aquel, el flanco norte presentaba un chaflán al NE en arco, adaptándose a la curva de la acequia Mayor, continuando el muro de fortificación, tras una torre flanquera hasta el portal de Pauls (después del Hospital) por el que la calle Mayor se abría a la hoy plaza de María Agustina.

Cronista oficial de Castelló

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents