Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | A FONDO

Destino Benicàssim

En Benicàssim sabemos que los destinos turísticos compiten hoy en un escenario global, exigente y en constante cambio, y que nuestra capacidad para destacar pasa por seguir apostando por la calidad, por la innovación y por aquellas experiencias que permanezcan en la memoria de quienes nos visitan. Y esa manera de diferenciarnos tiene mucho que ver con la forma en que ha cambiado el viajero.

Sabemos que quienes llegan a Benicàssim no buscan únicamente sol y playa, sino que quieren disfrutar, descubrir aquello que hace único nuestro destino y regresar a casa con la sensación de haber conocido algo auténtico, un lugar especial que les arranque una sonrisa cuando lo recuerden y al que siempre quieran volver.

Por ello, desde la Concejalía de Turismo damos un paso adelante e impulsamos proyectos que ponen la tecnología al servicio del visitante, no como un fin en sí mismo, sino como una nueva forma de descubrir Benicàssim, de despertar la curiosidad de quienes nos visitan y de hacer que cada paseo, cada historia y cada rincón puedan vivirse de una manera más especial.

Con esta idea, avanzamos ahora hacia experiencias inmersivas que abren una nueva manera de acercarse a Benicàssim, para que el viajero no se limite a mirarlo desde fuera, sino que pueda adentrarse en su historia, comprender mejor nuestro patrimonio y conectar de una forma más viva y cercana con nuestro entorno, con nuestra identidad y con todo aquello que hace único este destino.

Y lo hacemos, no solo como una iniciativa puntual de modernización, si no, porque además forma parte de nuestra estrategia turística el consolidarnos como un destino turístico inteligente, sostenible e inclusivo. Y uno de los mejores ejemplos de esta nueva forma de contar Benicàssim es la Torre de Sant Vicent, un lugar profundamente ligado a nuestra historia y a nuestro paisaje, que gracias a las nuevas tecnologías podrá convertirse en un espacio más vivo.

Construida en el siglo XVI, como parte del sistema defensivo frente a las incursiones piratas, el Torreón nos habla de cómo quienes habitaban esta costa se protegían y de cómo Benicàssim fue creciendo junto a ese paisaje, y hoy, gracias a las nuevas tecnologías, podemos reconstruir y compartir todo eso de una forma más cercana, más visual y comprensible, para que quienes nos visitan puedan entender mejor la historia de nuestra ciudad.

Pero modernizar el turismo no es solo incorporar tecnología, sino también es lograr que Benicàssim pueda ser vivido y disfrutado por todas las personas que lleguen. Por eso, desde la concejalía de Turismo seguimos apostando por la accesibilidad universal y real, entendida no únicamente con la necesaria adaptación de los espacios, sino como una forma de hacer nuestro destino más inclusivo y más humano.

Y esa apuesta de Benicàssim por un turismo universal, se traduce ya en acciones concretas, como las cinco playas adaptadas y certificadas con las que cuenta nuestro municipio, dotadas de servicio de baño asistido por personal cualificado, para que las personas con movilidad reducida no renuncien a disfrutar del mar, porque esa manera más abierta y humana de entender el turismo, es la que nos anima a seguir avanzando.

De ahí, precisamente, también han nacido las iniciativas de las visitas guiadas sensoriales. Una propuesta dirigida a personas con discapacidad visual, que trata de acercar nuestro destino a través de los sentidos, de las emociones y de una experiencia mucho más cercana porque, a veces, hacer mejor las cosas significa precisamente eso, ayudar a que quienes llegan puedan descubrir Benicàssim con más facilidad, con más confianza y con más posibilidades, para poder disfrutar también de aquello que hace único y especial nuestro destino.

Por ello, trabajamos para que la accesibilidad deje de ser un elemento complementario y se consolide como una parte esencial de nuestro modelo turístico local, porque avanzar en la digitalización del destino, dar más valor a nuestros recursos naturales, culturales y patrimoniales, y apostar por un turismo inclusivo, no son caminos separados. Son una misma forma de cuidar Benicàssim y de proyectarlo como un destino comprometido, sostenible, cercano y preparado para el turismo del siglo XXI.

Porque al final, Benicàssim es vivirlo. Es disfrutar de su mar, recorrer sus paseos, descubrir su historia, acercarse a su patrimonio y sentir esa actitud mediterránea tan nuestra de acoger con los brazos abiertos a quien llega para que nadie se sienta extraño. Por eso, detrás de cada tecnología que incorporamos, de cada playa que adaptamos y de cada historia que volvemos a contar, está la convicción de que Benicàssim no quiere ser solo un destino que se elige, si no el lugar que se recuerda con una sonrisa, que se comparte, y al que siempre quieres volver.

Alcaldesa de Benicàssim y senadora

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents