Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | CARTA DEL OBISPO

Comunicar en la era digital

La Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales nos invita este año a reflexionar sobre el modo cómo nos comunicamos en la actual era digital. Nuestro tiempo está marcado por la transformación tecnológica y la presencia creciente de la inteligencia artificial. Nunca antes habíamos tenido tantas posibilidades de comunicarnos y de compartir información. La IA, los algoritmos, las plataformas digitales y las nuevas formas de interacción están transformando la manera de trabajar, aprender, informarse, relacionarse y comprender el mundo. Sin embargo, junto a estos avances aparecen también nuevas preguntas y retos que afectan a nuestra manera de relacionarnos, de comprender la verdad y de cuidar la dignidad humana.

La comunicación no puede reducirse a un intercambio de datos. Comunicar significa abrir espacios de encuentro, reconocer al otro como alguien digno de ser escuchado y asumir que cada palabra puede herir o sanar, excluir o integrar, destruir o edificar. Por eso, el lema de este año, Preservar las voces, cuidar los rostros: comunicar con humanidad en la era digital, nos invita a volver a lo esencial.

Preservar las voces significa defender la dignidad sagrada de cada persona humana. En el mundo digital existe el peligro de uniformar, de convertir a las personas en consumidores de contenidos o en números de tendencias. Debemos preguntarnos seriamente si nuestros espacios digitales favorecen la inclusión y la escucha o si reproducen dinámicas de agresividad y exclusión. Los cristianos no podemos acostumbrarnos a una comunicación deshumanizada.

Cuidar los rostros significa aprender a cultivar la relación presencial, la cercanía y la empatía. La tecnología puede sustituir la mirada compasiva, la escucha sincera o la presencia que acompaña. La IA puede organizar información y facilitar muchas tareas, pero no puede amar, consolar ni asumir la responsabilidad ética propia del ser humano. El Evangelio nos muestra que Jesús comunicaba desde la proximidad. Ese estilo sigue siendo hoy el modelo de toda comunicación cristiana y humana.

Obispo de Segorbe-Castellón

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents