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Opinión | A FONDO

No perder el tren del futuro

Ayer presenté, como alcalde de Vila-real, alegaciones al proyecto de ampliación de los usos ferroviarios de nuestra estación mediante la construcción, entre otras actuaciones, de un apartadero de vías vinculado al Corredor Mediterráneo y a la mejora de los accesos ferroviarios al Puerto de Castellón.

Y quiero dejar clara una cuestión fundamental: Vila-real apoya el Corredor Mediterráneo.

Lo apoyamos porque creemos en el progreso, en la modernización de las infraestructuras y en la necesidad de acabar con el déficit histórico de inversiones ferroviarias que ha sufrido el arco mediterráneo español pese a su enorme peso económico, industrial y exportador.

El Corredor Mediterráneo no es una infraestructura más. Es una apuesta estratégica vinculada a la competitividad, el empleo, la sostenibilidad y la conexión de nuestros sectores productivos con Europa. Y especialmente importante para Castellón, cuya economía y empleo dependen en gran medida del sector cerámico y de disponer de conexiones ferroviarias modernas y competitivas.

En ese contexto, Vila-real ejerce además una clara capitalidad industrial dentro del entramado económico provincial. Nuestra ciudad concentra actividad empresarial, innovación y tejido productivo ligado al sector cerámico y a otros sectores estratégicos. Por eso defendemos las actuaciones que permitan reforzar la conexión ferroviaria con el Puerto de Castellón y con los grandes ejes europeos de mercancías. Pero precisamente porque creemos en el proyecto también tenemos la obligación de defender los intereses legítimos de Vila-real.

La construcción del nuevo apartadero ferroviario y de las vías anexas previstas junto a la estación supondrá afecciones importantes para nuestro término municipal y para el entorno urbano próximo a la infraestructura ferroviaria.

Las expropiaciones previstas, la ocupación de nuevos suelos y el impacto urbanístico y de movilidad obligan a exigir sensibilidad, planificación y coordinación institucional.

Las grandes infraestructuras no pueden ejecutarse de espaldas a las ciudades. Y menos en una ciudad como Vila-real, que lleva décadas soportando una fractura ferroviaria en pleno corazón urbano y continúa esperando soluciones históricas como la integración ferroviaria definitiva, la eliminación de la pasarela aérea y la modernización de la estación.

Por eso nuestras alegaciones no pretenden frenar el proyecto ni cuestionar la importancia estratégica del Corredor Mediterráneo. Todo lo contrario.

Pretenden mejorar su integración urbana y territorial, minimizar afecciones y garantizar la coordinación con el futuro proyecto de integración ferroviaria y con la necesaria renovación de la estación de Vila-real.

Porque esta actuación también puede abrir oportunidades extraordinarias para nuestra ciudad. La ampliación de la capacidad ferroviaria puede convertir la estación de Vila-real en una instalación mucho más preparada para afrontar los retos de las próximas décadas.

No hablamos únicamente de nuevas vías de mercancías. Hablamos de mejorar frecuencias, optimizar circulaciones, incrementar la seguridad y ampliar las posibilidades ferroviarias tanto para mercancías como para pasajeros.

Y Vila-real debe ser ambiciosa.

Nuestra ciudad, por población, actividad económica y posición estratégica dentro del eje mediterráneo, tiene condiciones objetivas para aspirar a disponer en el futuro de servicios ferroviarios de mayores prestaciones y conexiones más avanzadas. Pero para que eso sea posible hace falta visión de futuro, coordinación institucional y respeto hacia Vila-real.

Y ahí vuelve a aparecer el maltrato y el desprecio del gobierno valenciano del Partido Popular y Vox hacia nuestra ciudad.

Cuando Adif remitió al Ayuntamiento la propuesta de convenio para avanzar en el proyecto ferroviario más importante de los últimos siglos para Vila-real, remití personalmente una carta al presidente de la Generalitat valenciana solicitando una reunión urgente para abordar el futuro ferroviario de nuestra ciudad.

Sin respuesta

A día de hoy, casi dos meses y medio después, seguimos sin respuesta. Dos meses y medio sin atender a una de las principales ciudades industriales de la Comunitat Valenciana.

Pero Vila-real no va a esperar más.

Nuestra ciudad ya ha perdido demasiadas oportunidades históricas por decisiones tomadas desde despachos lejanos y no vamos a permitir que vuelva a suceder.

Continuaremos impulsando todos los pasos necesarios, defendiendo con firmeza los intereses de Vila-real y trabajando para que nuestra ciudad no vuelva a perder el tren del futuro.

Sempre endavant.

Alcalde de Vila-real

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