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Opinión | RECONTRA

Esqueletos

La crisis inmobiliaria dejó en España más de 100.000 viviendas inacabadas repartidas en promociones fantasma, de las que una buena parte están en Castellón en manos de la Sareb, bancos y fondos de inversión, y que hoy continúan deteriorándose sin uso alguno.

Especialmente en municipios costeros y áreas de expansión urbanística ligadas al boom inmobiliario, todavía existen promociones paralizadas desde 2008. Muchas de ellas cuentan ya con calles urbanizadas, acometidas eléctricas y estructuras parcialmente terminadas. Reactivar estas promociones podría convertirse en una solución parcial, rápida y mucho menos costosa que construir vivienda pública desde cero.

La clave estaría en la intervención pública. La Sareb, creada para absorber activos tóxicos de la banca, acumula miles de viviendas y solares sin desarrollar. La Generalitat, la Diputación y los ayuntamientos podrían impulsar acuerdos de cesión, compra o incluso expropiación de estas promociones para destinarlas a vivienda de protección pública y alquiler asequible.

Además de ampliar el parque público, esta medida permitiría frenar la degradación urbana, evitar problemas ambientales y revitalizar barrios enteros. La provincia necesita vivienda accesible para jóvenes, trabajadores y familias vulnerables, pero también necesita aprovechar recursos ya existentes. Mantener cientos de viviendas vacías mientras crece la dificultad para acceder a un hogar representa una contradicción social y económica cada vez más difícil de justificar.

Urbanista

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