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Opinión | EL TURNO

Casi junio

Con este calor y a apenas unas horas de arrancar el mes de junio nos vamos sumergiendo en la vorágine de actividades relacionadas con la temporada alta turística. Tras el potente inicio de la actividad de la maquinaria del sector durante la Semana Santa, nos situamos ahora en la antesala del arranque de la actividad estival con ilusión y mucho trabajo.

Estos meses la actividad no ha dejado de ir activándose de forma paulatina, de la mano de las llegadas de visitantes y turistas, alentadas por una atractiva agenda que no cesa y la mejora de un clima que ya hace días que invita a acercarse al mar.

Los frutos de la siembra están a punto de cosecharse y el esfuerzo extra de administración y sector privado está viendo cómo el trabajo previo no está cayendo en saco roto.

Las previsiones nos hacen ser optimistas, Peñíscola sigue siendo uno de los destinos de moda para los turistas que provienen de las vecinas comunidades autónomas, visitantes que llenan nuestras calles y dan vida a nuestra economía.

La programación de actividades promueve, sin duda, esas llegadas que ven en las distintas propuestas de nuestra agenda una excusa adicional para dejarse atraer por la ciudad en el mar.

Eventos deportivos, actividades culturales y nuevos productos turísticos ponen el foco más allá de nuestro litoral.

Estamos preparados, nos sentimos queridos y esperamos a quienes nos eligen para sus días especiales con ilusión. Un nuevo año la gastronomía seguirá estando en el centro, nuestros turistas valoran la ventaja competitiva de contar con una lonja local que abastece las cocinas de nuestros restaurantes.

El recetario tradicional marinero es ya un clásico para quienes nos disfrutan y, junto al resto de patrimonio arquitectónico y natural de excepción, se erige como uno de los motivos que se tienen en cuenta para decidirse por nosotros.

Contar con un parque natural en el litoral nos facilita tener más de diez kilómetros de costa Virgen y calas naturales paradisíacas a apenas unos minutos del bullicioso núcleo urbano, donde reconectar con la naturaleza y mirar al horizonte sin interrupciones.

La singularidad de nuestra ciudadela amurallada es ya un atractivo de visita obligada, como el castillo templario pontificio, un lugar que se puede visitar los 365 días del año. Como lo son nuestros escenarios de película, una oferta cada vez más demandada, más reconocida y mejor valorada.

Alcalde de Peñíscola

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