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Opinión | LA RUEDA

Corpus Christi

Cuando éramos niños, los padres (especialmente las madres) nos recordaban el refrán: «Tres días hay en el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión». Este domingo se celebra la festividad del Corpus Christi, instituida por el papa Urbano IV en septiembre de 1264 en recuerdo de la Última Cena en que Jesús pronunció aquellas palabras de «esto es mi cuerpo y esta es mi sangre» (hoc est corpus meum), instituyéndose así la Eucaristía, tradicional y popular. La celebración fue en Lieja en 1264.

Habitualmente el día elegido era el jueves (de ahí el refrán), pero desde 1989 se cambió al domingo de la misma semana, cuya fecha continúa ahora (este próximo domingo, aunque perdura aún el refrán).

La fiesta se celebra en gran parte de la cristiandad, en países como Argentina, Austria, Brasil, República Dominicana, España, etc. Célebre, entre otros, es el Corpus de Granada, Barcelona, Valencia, País Vasco, etc. En algunos sitios son frecuentes el engalanamiento de balcones, la profusión de flores y otros adornos en las calles, así como presencia de gigantes en las procesiones como en Toledo.

Se dice que la fiesta fue promovida por la religiosa Juliana de MontComilles en el mismo siglo XIII. Y en el mismo 1264 formalizada por la bula Transiturus hoc mundo del Papa. El Jueves Santo se celebra la Última Cena; otro día la Ascensión a los Cielos y, naturalmente, el Corpus Christi, la institución de la Eucaristía.

La fiesta, pese al tiempo transcurrido desde su implantación, sigue contando con la participación e interés del público en general, aparte de la particular belleza de su realización y el sentido místico que tiene entre los fieles y devotos este recordatorio.

Profesor y Valencià de l'Any

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