Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Carta del obispo

¡Muchas gracias, santo padre!

Cada año, el día 29 de junio, la Iglesia celebra la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, que, con su palabra, su entrega y su martirio, se convirtieron en columnas de la Iglesia. Pedro fue elegido por Jesús para ser su vicario en la tierra y la roca firme sobre la que construir su Iglesia. Pablo fue el incansable apóstol de los gentiles. Ambos compartieron una misma pasión: anunciar a Cristo muerto y resucitado para la vida del mundo y llevar el Evangelio hasta los confines del mundo. Esta fiesta nos recuerda a los cristianos la importancia decisiva de permanecer unidos en la misma fe apostólica, vivir la comunión eclesial y renovar nuestro compromiso evangelizador.

Esta solemnidad está estrechamente vinculada al ministerio del Papa, sucesor de Pedro y vicario de Cristo en la tierra. Por ello, en este día celebramos el Día del Papa. Es una ocasión privilegiada para expresar nuestra comunión afectiva y efectiva con el Santo Padre que ha recibido la misión de confirmar en la fe a sus hermanos y de servir a la unidad de toda la Iglesia. Pidamos por el Papa León XIV para que el Señor lo sostenga con la fuerza de su Espíritu, le conceda sabiduría y fortaleza en su ministerio y lo acompañe en su servicio cotidiano a la Iglesia universal, como signo visible de unidad y referencia segura en el camino de la fe.

Este año queremos dar gracias a Dios porla reciente visita apostólica del Santo Padre, León XIV, a España. En verdad ha sido un acontecimiento histórico y extraordinario en muchos sentidos, quemarcará a buen seguro el futuro de nuestra Iglesia y de nuestra sociedad. Su cercanía personal, su mirada atenta y amable, sus palabrasclaras y sus mensajes directos en homilías y discursos, y sus gestos han fortalecido la fe de muchos fieles, especialmente de los jóvenes; han interpelado a muchas personas buscadoras de la verdad, del sentido y de la esperanza en su vida; han renovado la esperanza de nuestras comunidades y de nuestra sociedad española. Alos católicos nos ha recordado la llamada a ser una Iglesia misericordiosa y cercana a todos.

El Papa nos ha exhortado a alzar nuestra mirada a Cristo para dejarnos encontrar, sanar y transformar por Él, y verlo reflejado en toda persona, especialmente en los niños, los pobres, los enfermos, los que sufren soledad, los emigrantes, los encarcelados, o los más vulnerables. Trabajemos para que las semillas sembradas durante esta visita den abundantes frutos de conversión, comunión y compromiso cristiano al servicio de la dignidad de toda persona humana, desde su concepción hasta su ocaso natural, así como al servicio de las familias y del bien común.

 ¡Muchas gracias, Santo Padre! ¡Que Dios lo bendiga!

Casimiro López-Llorente es obispo de la Diócesis de Segorbe-Castellón

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents